UN CAFE CON LA DIPUTADA IVONNE BUSTOS

UN CAFE CON LA DIPUTADA IVONNE BUSTOS

ROBERTO GUILLEN
Que periodística fruición, queridos lectores, nos resultó tomarnos el café con la diputada Ivonne Bustos, y conocer de primera mano y de sus mismos labios que, en materia de políticas ambientales -para los monos que dizque representan al pueblo- «el dinero es el que manda».
«Por eso la bajaron de la comisión del medio ambiente», me comenta el aguerrido abogado y ambientalista, Mariano Núñez, cuando me ve celebrar el carácter insobornable de una diputada que no ha sucumbido ante esas bandas disfrazadas de partidos políticos, que son el PRI y el PAN, osea el bandidezco PRIAN.
Hermanados por el bien común, la mesa también la comparten Raúl e Igor Rubio, conspicuos estudiosos de todos los embelecos que los rufianes gubernamentales buscan implementar para hacer sus «bisnes», no le aunque al planeta se lo esté llevando la chingada. Y ahi ven ustedes a la diputada del verde ecologista, tratando de rescatar «bondades de la fatalidad», pero…pero… la nobleza de toda política ambiental se trastoca con el muro del «no hay presupuesto». Y a esto súmele las ambiciones negras de los caintros, y a esto súmele las artimañas del trapecista Vital, y a esto súmele la estulticia de ese nerón del Amazonas, y a eso súmele el pleito-cataclismo que se traen los chinos con el kukuxclanezco Trump…-Claro, también hablamos de Greta, tratando de salvar al jodido planeta. Del hormiguero automovilezco en que se ha convertido la «Ciudad de las Montañas». Me gusta el temperamento de la diputada del partido Verde Ecologista.Me complace ver su inamovible carácter frente a las ambiciones enanas de los diputadillos. Yo le digo que ya nos ronda el adjetivo «Irreversible».
Diputada, le soy sincero, yo estoy pesimista
Ser pesimista es ser realista…
Pero el aguerrido Mariano Núñez levanta su antorcha: él, que cultiva un huerto urbano en pleno Barrio Antiguo, se niega a rendirse; él, que interpuso los amparos contra el bisnes de la ominosa «interconexion», nos dice que la lucha se tiene que dar más allá de los partidos políticos, que si realmente amamos a la naturaleza y nos mueve el sentido común, la lucha no puede estrellarse contra esa trampa del «no hay presupuesto»…y mucho menos contra las ambiciones negras de esos grupúsculos de pastiche que se inventa la rabiosa e hipócrita derecha empresarial…

Roberto Guillen

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