“TODOS LOS DIAS ME DICEN: ¿CÓMO NO PAGO IMPUESTOS?”

ROBERTO GUILLEN
Aaaaaahhhh, queridos lectores, vengo llegando de un desayuno al que me invitaron un grupo de ejemplares ciudadanos que creen en la Cuarta Transformación, y que integran la organización INVAC, cuyas iniciales significan Iniciativa Con Valor Ciudadano, donde el abogado fiscalista, Norberto De la Rosa, nos impartió una cátedra de política fiscal,con eso de que la distribución de la riqueza nos la han escamoteado por siglos, osea, muchos números y pocas nueces;osea, una cosa es el “PIB” y otra cosa es el circulante; osea, como escapar a una economía de casino cuando el dólar es el instrumento del crimen; osea, un capitalismo de compadres donde la dinámica del dinero permanece bajo un pertinaz estado de congelamiento¿Y a dónde van a parar las utilidades de los inversionistas extranjeros? Se pregunta Norberto De la Rosa. Pues a todas partes menos al bienestar de esa poderosa mano de obra mexicana que coadyuvó a cincelar esa riqueza: Yo no soy socialista ni comunista, pero hay que reconocer que la política fiscal del modelo capitalista descansa más en el esfuerzo del trabajador,en el salario del trabajador, que en las utilidades del patrón”. Entonces la pregunta es: ¿Cuál es el esquema para incentivar al empleado? Si los Señores del Dinero en lo primero que piensan es en ahorrarse los compromisos de una contratación, osea, en esa cosa práctica que llaman “outsourcing”.
“Yo les estoy hablando de la vida real, hay que reconocer que sin consumo no hay producción, pero hablamos de un consumo responsable”, apunta nuestro conferencista, mientras degustamos de un delicioso almuerzo norestense con sus deliciosas tortillinas de harina de rigor. Es tan magistral y apasionada la exposición del también empresario y notario, que el periodista Raúl Rubio lo conmina a que tome por asalto las aulas universitarias, que vaya a esos planteles educativos, plagados de burócratas y polichambistas osificados por el óxido de la costumbre. Volviendo a la inquietante ingeniería fiscal de Norberto: ¿Fiscalmente, cómo podemos construir un circulo virtuoso, donde el sagrado contribuyente no se observe bajo la metralla persecutoria del SAT, dando al traste con los ideales de la Cuarta Transformación? ¿Fiscalmente cómo posibilitar la distribución de la riqueza, cuando un puñado de gandules magnates pueden provocar el congelamiento del circulante? Me encantó ese ejercicio de Norberto al hacer pasar una moneda entre cada uno de los circunstantes, parangonándolo con el sistema circulatorio, y de paso transportándonos con aquella linda expresión de mi amado Balzac: que acaso la vida no es un motor a la que el dinero le imprime el movimiento.
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Me gustó la frase con que remató su exposición, un pertinente dardo contra esos reyes midas que simulan crear riqueza, cuando lo único que hacen es regodearse en la Forbes Magazine con ese tufo patológico del verbo acumular:
El dinero es como el estiércol, solo repartidito es bueno…