PERDIMOS EL REGISTRO, PERO NO LA ORGANIZACIÓN: LUPITA RODRIGUEZ

PERDIMOS EL REGISTRO, PERO NO LA ORGANIZACIÓN: LUPITA RODRIGUEZ

ROBERTO GUILLEN
La Plaza del Colegio Civil flota con la efervescencia de los militantes de PT. Tal vez la lógica del cautiverio en que nos encajonó la pandemia lo explique todo. Lo cierto que en el aire flota una alegría de volver a salir a la calle, de respirar la ciudad sin temor a contagiarse con el diminuto muertero llamado Covid 19. Tal vez este artículo debiera titularse: La Fiesta de la Protesta.
Y entre el tumulto me encuentro con la gentileza de Alfonso Ruiz, quien me conduce con la lideresa del movimiento Tierra y Libertad, Lupita Rodríguez. La encuentro ecuánime y resuelta. Tantos años en la lucha social le han forjado un carácter y una resistencia. Su voz y planteamientos han adquirido la pimienta de la sapiencia que solo el tiempo te puede dar. Más allá de los triunfos, las derrotas le han dado un cariz de aterrizaje. Una madurez que los militantes de su movimiento inteligen y que mientras este periodista iconoclasta intercambia un breve diálogo, observa cómo se aproximan a la maestra Lupita, en busca de una directriz para conseguir que la protesta del 10 de junio sea una exitosa fiesta cívica. Que han pasado 51 años del calamitoso halconazo, y el Partido del Trabajo ha tomado las calles de Monterrey para honrar la memoria de aquellos estudiantes que cayeron bajo las garras de un estado represor. Estudiantes que nada mas y nada menos luchaban por la tan anhelada autonomía universitaria…
Y estar con Lupita es como palpar la riqueza histórica de un liderazgo, en tiempos de la virtualidad, donde se puede asaltar el Poder desde una fantasiosa estrategia de marketing político, tal como lo ha conseguido el joven gobernador Samuel García, quien a siete meses de su arribo, ya sufre el repudio y la rechifla del pueblo, ante sus erráticos desplantes frente a la inusitada y calamitosa crisis del agua. Si observamos a Lupita y
Alberto Anaya, conduciendo por la avenida Juárez una manifestación de unas mil personas, como la terquedad de un movimiento que desenmascara una pretendida disneylandia, el joven gobernador una vez más se convierte en la noticia bochornosa, al pretender ingresar a la Cumbre de las Américas y le niegan el acceso por no estar acreditado. Que mientras observamos a la maestra Lupita rodeada de la gente, pareciera ser que al joven Samuel no le interesa la Gente; pareciera ser que tan solo busca eventos que le otorguen un impacto marketinezco para seguir escalando en sus mezquinas ambiciones de Poder. Que mientras los liderazgos del Frente Popular Tierra y Libertad nos brindan un bello despliegue de lo que es una fiesta cívica al recordar a los caídos de aquel 10 de junio de 1971, el joven gobernador anda en la oportunista cacería de la “foto pal feis…la foto pal insta…la foto pal feis…”
Oiga, maestra, pareciera que a siete meses se le acaba su luna de miel al gobernador Samuel García…
Nosotros creemos que los problemas de Nuevo León los vamos a resolver todos juntos, en coordinación con los tres niveles de gobierno: el municipal, el estatal y el federal. El gobernador le está apostando a la confrontación y eso no deja buenos resultados.
Y después de dos años de no salir a la calle, a consecuencia de la pandemia, cómo están los ánimos de su liderazgo, maestra, qué le ofrece el Partido del Trabajo a Nuevo León?
Mira, perdimos el registro, pero no la organización. Nosotros somos propositivos, estamos en un plan de sumar y ofrecemos solidaridad para solucionar las problemáticas de la ciudadanía.
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El histórico liderazgo de Lupita Rodríguez como el perfume de la solidaridad, frente a un joven y disparatado gobernador que se trastoca en la rispidez de la confrontación…

Roberto Guillen

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