LAS TRAMPAS DE LA DEMOCRACIA MEXICANA

LAS TRAMPAS DE LA DEMOCRACIA MEXICANA

POR DANIEL BUTRUILLE

No cabe dudas que la democracia mexicana sigue siendo un edificio en construcción, rodeado de andamios muy débiles y con arquitectos carentes de la visión final del edificio que deberían acabar de ensamblar y con albañiles que no entienden por qué deberían construir algo al que no le ven sentido y menos sustento. ¿Democracia las leyes electorales que imponen un periodo de 150 días entre la elección y la toma de posesión? ¿En qué pensaban los legisladores que impusieron este periodo de transición durante el cual puede suceder todo? Un periodo de transición para permitir al que se va salvaguardar todas sus transas, sin prisa, y al que llega tomar posesión en forma ilegal, siempre y cuando no impida las transas del que se va. Un periodo de transición durante el cual nadie sabe quién manda y quién es dueño de la verdad. ¿Democracia un sistema electoral que permite a un partido moribundo juntar 55 diputados en el nuevo Congreso, al tiempo que está perdiendo su registro como partido? ¿Dónde está la congruencia? ¿Democracia unas instituciones que se dan el lujo de castigar con multas elevadísimas a quienes acaban de arrollar en las urnas? ¿Ganaron o hicieron trampas? No pueden ser compatibles las dos figuras. Si ganaron haciendo trampas, entonces su victoria tiene que ser cuestionada. Si no hicieron trampas, entonces las multas suenan a venganza. ¿Democracia un impostor vestido de gobernador que violó reglamentos y leyes para llegar a ser candidato, sin propósito ni fe ni ley? Y que regresa a gobernar como si nada hubiera sucedido, pisoteando todo lo que había prometido siendo candidato a gobernador. México sigue enfermo de su democracia imperfecta, si no es que tramposa. La democracia está basada en la participación ciudadana. La cual sigue siendo más urgente que nunca. ¿Por qué será que en Nuevo León la participación electoral fue solamente de 55% de la población electoral? ¿Será porque la última vez que fuimos a votar, derrotamos la partidocracia, pero empoderamos un farsante, y que la gente tuvo miedo de repetir la metida de pata? No cabe duda que la democracia mexicana sigue siendo un edificio en construcción y que el peligro de que se desplome es mayor hoy que ayer. butruilled@hotmail.com

Roberto Guillen

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