LAS MARAVILLAS DE LA CONDICION HUMANA

LAS MARAVILLAS DE LA CONDICION HUMANA

POR MAHADMA SOLIS

Las personas somos reemplazables en todos los aspectos, desde en un trabajo hasta en la vida de las personas, no hay nada que podamos ofrecer que alguien mas no lo haya hecho o podrá hacer en algún momento.
Somos archivos que se eliminan o se reemplazan con la misma facilidad con que somos adquiridos. Pero… ¿Qué pasa con quien no puede seguir? ¿Con quién se vuelve necesario, qué pasa? Si escribe es poeta melancólico, con quien se embriaga es un obseso, ¿Pero qué pasa con quien hace ambas cosas? ¿Cómo puede uno suplantar a un brazo cuando ha sido cortado por error? ¿Qué pasa con el astrónomo que de pronto se queda ciego de forma permanente? ¿Cómo le dirá a las estrellas que ya no las verá más aunque ellas le sigan viendo desde lo lejano?
Desde hace mucho vivo en tristeza, pero tengo ya casi dos meses sin dormir, tres semanas sumido en una tristeza y desesperación añorando al crepúsculo que una vez me dio vida y se volvió necesario para vivir, hundido en la mas profunda melancolía que cada día que pasa se convierte en tortura por no dejarme comer y dormir.
¿Cómo le diré a las estrellas que las extraño si ellas son ciegas ahora?
Me he enfermado de soledad, intoxicado de filosofía y he escrito versos e historias tan tristes que me da vergüenza mostrar.
¿Y si me mato lloraran? Hipócritas, que solo quieren evitar la culpa de quien ya no puede vivir, la culpa de que pudieron haber hecho algo y no lo hicieron, ¿Pero hacer qué si he decidido yo ya no vivir?
Todos somos reemplazables en cada aspecto, si mi voz no da aliento alguien mas lo hará, si mi piel ya no brinda abrigo alguien mas lo hará, si mi amor ya no llena el abismo, alguien más lo esta llenando por mi.
Y no está mal que sea así, con todo el dolor de mi corazón, la fiesta termino para mi.
Nunca he tenido un motivo para vivir, he abandonado toda ancla en esta vida y navegado a la deriva siguiendo un crepúsculo que cada que creía alcanzar me daba cuenta que mas lejos estaba de mí.
Yo sé que no lloraran, nadie llora por los poetas ni los borrachos en este lugar.
Algún día alguien tomará mi lugar en sus vidas, fumaran un cigarrillo junto a esa persona, tomarán café, escucharán jazz, harán el amor, beberán whisky, caminaran por horas mientras hablan de las estrellas y porque el cielo es azul, verán las nubes, adoptarán un labrador, lloraran amargamente pero también reirán… porque todos somos reemplazables, incluso yo…
Un enfermo crónico mientras le hacían la diálisis me dijo que la vida no vale la pena vivirse así mientras te filtran la sangre y la orina al mismo tiempo, pero mientras permanezca el sol que nace del oriente todo promete ponerse bien en algún momento, tal vez no hoy o mañana, incluso hasta despues de morir… pero mejorará.
Si ese hombre me hubiera conocido y entonces entendido que fui yo quien lo tenia que desconectar, no me habría dicho eso.
Nadie es necesario en esta vida y así como nacemos morimos, reemplazados en cada aspecto.

Roberto Guillen

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