LAS JUVENTUDES COMUNISTAS DE MONTERREY

LAS JUVENTUDES COMUNISTAS DE MONTERREY

ROBERTO GUILLEN
No pertenecen a ningún partido político. No hemos visto, hasta la fecha, que algún bisnes de la partidocracia aglutine a tan singular energía juvenil. Ellos y ellas no caben en las puntadas payasescas y tik-tokeras del gobernador Samuel García. No son susceptibles de ser manipulados por la maquinaria marketinezca del movimiento cha-ta-rra…perdón, perdón, del movimiento naranja. Nou, nou, nou…las juventudes comunistas de Monterrey están fuera del rebaño que manipulan y controlan con una candidatura o con un hueso.
Sus gritos de guerra nos trasladan con el canto de Mercedes Sosa:
«Que vivan los Estudiantes
Jardín de nuestra Alegría
Son aves que no se asustan
De animal y policías
Y no le asustan las balas
Ni el ladrar de la jauría
Caramba y samba la cosa
Que viva la Astronomía»
***
Que los hemos visto en la acción, tomando las calles de Monterrey, emitiendo sus consignas, con voz de trueno:
¡No es sequía…es saqueo!
¡No es sequía…es saqueo!
¡No es sequía…es saqueo!
Con qué energía, con qué coraje y con qué vigor de espíritu libertario saltan a la calle para manifestar su inconformidad, contra lo que ellos consideran un vil atraco por parte de las autoridades estatales, con eso de que ahora nos salieron con la puntada de que sólo habrá agua de cuatro a diez de la mañana. Y son jóvenes de distintas universidades que alegremente y sin deshinibiciones van ondeando la bandera roja que caracteriza a los comunistas, sin faltar el característico símbolo de la hoz y el martillo.

«Me gustan los estudiantes
Que rugen como los vientos
Cuando le meten al oído
Sotanas y regimiento
Pajarillos libertarios
Igual que los elementos
Caramba y samba la cosa
Que viva lo Experimento»
***
El otro domingo, apenas terminaron de concluir su protesta, se enfilaron caminando rumbo al CODE ubicado en la colonia Independencia, donde se encontraba detenido un joven que transgredió “el orden” al trazar un grafiti en el Metro Cuauhtémoc (que se está cayendo a pedazos), sí, era un grafiti que más o menos decía así: nos roban el agua, nos aumentan el metro. Tenemos que hacer algo.
Y sin conocerlo, sin saber quién era esa persona, pero motivados por el gesto subversivo de su protesta, los jóvenes comunistas se solidarizaron con el activista desconocido, y a patín, la emprendieron por toda la avenida Zaragoza, para luego internarse por la colonia Independencia hasta llegar a Lago de Patzcuaro, donde se encuentra el cuartel de la fuerza pública. En el sitio los jóvenes comunistas encararon a los policías y exigieron la libertad del joven detenido, quien fue privado de su libertad y esposado por un guardia del Metro. Es decir, después de unas ocho horas, el joven prácticamente permanecía bajo un ruinoso status de secuestro, ya que no había sido presentado ante ninguna autoridad y los empleados de Metrorrey tampoco se habían apersonado para presentar su querella de rigor.
Y ahí estaban los jóvenes comunistas, en la Bizarra Manhattan Regiomontana, evocando la lírica de Mercedes Sosa:

«Me gustan los estudiantes
Porque son la levadura
del pan que saldrá del horno
con toda su sabrosura
Para la boca del pobre que come con amargura
Caramba y samba la cosa
Viva la Literatura…»

Roberto Guillen

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