LA SINVERGUENZA DE LA PARTIDOCRACIA

LA SINVERGUENZA DE LA PARTIDOCRACIA

POR DANIEL BUTRUILLE

La clase política y la Justicia de México siguen haciendo broma del combate a la corrupción. El cinismo está llegando a su apogeo. En Nuevo León, los diputados del PRIAN reiteran su desprecio por la Transparencia, invitando a un nuevo mandato  de siete años para la peor Comisión Estatal de Transparencia que existe en el país. ¿Qué transacciones tan reprobables tendrán que esconder que quieren que se mantenga una Comisión de Transparencia, calificada de opaca, ineficiente y grosera? Esto es una declaración de guerra a la honestidad. Esto es una manifestación de la sinvergüenza de la partidocracia que defiende sus feudos y su derecho de robar con uñas y arañazos. ¿Tendremos que publicar en letras rojas los nombres de los diputadillos que se oponen a las buenas prácticas legislativas y que favorecen las transas sobre la transparencia? En México, sigue AMLO ofreciendo protección a su amiga Rosario Robles cuando el clamor popular es la denuncia de maniobras fraudulentas del régimen saliente, recurriendo a estafa maestra y desvíos criminales para abastecer de recursos a los partidos políticos y a los múltiples bandidos vividores que se mantienen a base de chuparle al erario. Si AMLO no tiene capacidad de distanciarse de los estafadores del equipo de Peña Nieto, perderá su bono electoral en menos tiempo que le tomó al gallo cantar tres veces. Ya el Bronco engaño a los electores de Nuevo León, ¿también AMLO quiere engañar a los electores del País? Finalmente, la propia Justicia se está exhibiendo con el veredicto escandaloso de Javier Duarte. Una multa de $58,890 pesos por haber robado cientos de miles de millones de pesos. El decomiso de propiedades en México sin mencionar las propiedades adquiridas en el extranjero con recursos ilícitos. 9 años de cárcel, cuando el hombre debe quedar recluido en la cárcel por el resto de sus días por haber robado vidas y esperanzas. El legado de Enrique Peña Nieto será un país hundido en la corrupción, una partidocracia abusiva y divorciada del pueblo en el cual se sustenta, y un sistema de Justicia corrupto, que en lugar de contribuir a la formación de una verdadera separación de poderes, demuestra un servilismo denigrante hacía los poderes que debería vigilar y sancionar. La violencia será la secuencia natural de estas inconsistencias. Y la represión el detonador de la siguiente fase de desequilibrio que no tardará en sufrir el país. butruilled@hotmail.com

Roberto Guillen

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