LA FATALIDAD DE MILITAR EN LA PARTIDOCRACIA

LA FATALIDAD DE MILITAR EN LA PARTIDOCRACIA

POR DANIEL BUTRUILLE

La vida política se está desmoronando en forma lastimosa. El día de ayer, dos políticos auténticos, de los que participan por convicciones personales y por conseguir el bien común en su propia visión de una sociedad justa y equilibrada, renunciaron a sus militancias partidistas, por ya no cumplir sus partidos con la visión que los había sostenido durante años de militancia. Agustín Basave, ex priista, que llegó a ser presidente del PRD, por su convicción de que este partido podía ser el vehículo adecuado de la social democracia mexicana, renunció a su militancia, quejándose de las «desviaciones cupulares y lastres tribales». Al referirse a la ausencia de “una brújula ética”, deja claro el impacto del sexenio Peñista, en el cual muchos de los ¿líderes? cayeron en las garras de un Pacto por México que destrozó la esencia moral de la sociedad política, invitando a muchos de ellos a considerar que la política era asunto de “moches” y no de ideología social o menos de ideología personal. El PRD había salido sumamente debilitado de un proceso electoral en el cual su alianza a destiempo con el PAN y con Movimiento Ciudadano no rindió en ningún momento los frutos que esperaban los Basave, los Javier Corral, los Miguel Mancera, que resultaron arrollados por el torbellino fatal llamado Ricardo Anaya. Él tendrá oportunidad de recuperarse en otros entornos;  muchos de sus víctimas ingenuas, dejarán ahí sus afanes de contribuir a un mejor México. El otro político que ayer renunció a su militancia panista para dedicarse a la actividad ciudadana y apartidista es Francisco Búrquez, todavía senador y ex alcalde de Hermosillo, con 20 años de panismo debido a que, acusó, “el partido se ha negado a abrirse a la ciudadanía”. Se va con el respeto de sus colegas, los cuales a su vez no tienen la congruencia que manifiesta él. Después de 18 años de excesos, la partidocracia está sujeta a una implosión fatal, detonada por la presión de la fuerza popular que representa Morena. Esto no garantiza que Morena presente una solución, solamente que está llenando los vacíos naturales que provocan los derrumbes lamentables de una sociedad política que sobrevivió en base a la corrupción, a la mentira, a la explotación despiadada de la pobreza y a una falta total y absoluta de ética elemental. ¿Será Morena capaz de construir la base social demócrata a la cual aspiraba Agustín Basave? ¿Será Morena capaz de abrirse a la ciudadanía como lo reclama a gritos Francisco Búrquez? Pronto sabremos si realmente entramos a la cuarta transformación o si caímos en manos de nuevos oportunistas como todos los que han manipulado a México dese su independencia, sin nunca buscar el progreso y la incorporación del país a la modernidad y a los beneficios de la justicia social y del progreso tecnológico. butruilled@hotmail.com

Roberto Guillen

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