ENTRE EL EMBRUJO DE LA BELLEZA Y EL AMOR A LA CAMISETA

ENTRE EL EMBRUJO DE LA BELLEZA Y EL AMOR A LA CAMISETA

ROBERTO GUILLEN
Fue un bello evento donde la Mujer se vio en el espejo de las otras y se redescubrió Poderosa. Que superlativa Belleza observar a las mujeres en un diálogo abierto, en una conversación luminosa sobre el drama por el que atraviesan en México. Fue un bello evento para evaporar y desterrar las politiquerías mezquinas, las grillas carniceras y otras pequeñeces de quienes tan solo van por la vida como un Frankenstein de la ambición desnuda. En el bello Chandellier del Hotel Ancira, la Alianza de Avanzada Nacional desplegó el abanico del buen tono, para dialogar, para vernos al rostro, para fugarnos de la jaula virtual, escuchar la voz humana, estrechar a los entrañables seres que amamos, para oliscar el aroma de un café, para contemplar la obra de Nancy Garza y degustar las letras de Mart Feeling, el joven artista que cadenciosa y rítmicamente colocaba una flor en los labios de Ellas, cada vez que pronunciaba con su canto la palabra B e l l e z a. Es decir, de pronto un embrujo invadió al Chandellier, porque cada fino detalle estaba en su lugar, sí, nos invadió la nube de la Belleza. Un embrujo de amor por México que vibra en los corazones de Mary Carmen Treviño , de Santiago González, de Adriana Quiroz, de Enna Mackay, del abogado Arnulfo Solís y de todas las personas que acudieron al Foro Equidad de Género.
***
Precisamente por esa calle donde se ubica el Chandellier (Ocampo) apenas unos 10 días atrás ,las feministas de Monterrey convirtieron esa arteria en el Mural de la Indignación. En ese sentido, el timig de quienes están a cargo de la Alianza de Avanzada Nacional, resulta envidiable. Ahora hay que organizar algo con los Hijos del Barrio. Hay que sembrar la cultura política por las barriadas de la Bizarra Manhattan Regiomontana. Luego tenemos que soportar el bochornoso espectáculo del zombie que todo lo que trae en la cabeza es una pelota de futbol. Bueno, bueeno, debo confesarles que este fin de semana me tomé una michelada en la mejor terraza de Monterrey, en honor del “El Jefe” Tomás Boy, por todos los momentos de felicidad que me brindó cuando yo era un morrillo, que hasta tenía un álbum hechizo donde pegaba los recortes favoritos de mis ídolos favoritos , como el Barbadillo, Izquierdo, Eugui, Orduña y el Abuelo Azuara. Qué tiempos aquellos, cuando existía eso que llaman Amor a la Camiseta. Con eso de que ahora los politiquillos de medio pelo se cambian de partido en un parpadeo de encandilamiento monetario. Precisamente ese es el reto de la Avanzada: o te devoran tus ambiciones mercantiles o persiste el Amor a la Camiseta.

Roberto Guillen

Entradas relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Read also x