EL AMOR VENENO DE MR. DALTON…

EL  AMOR VENENO DE MR. DALTON…

MAHADMA SOLIS

Como el mundo podría haber sido destruido, pero no fue así porque no quedé nada que destruir.

Lo que se conoce como una forma de ser un poco no muy tradicional. Hemos estado hablando por horas a la puerta de un museo que exhibe una serie de obras de una mujer que se ha nacionalizado Mexicana por la vergüenza o la venganza de ser en el lugar donde no se quiere ser responsable de sus propias posturas políticas, creo que si fuera usted Haber hecho lo mismo… Ella me recordó mi constante uso de drogas y mi empedernida afición a los cigarrillos corrientes, en general no me gustan mis vicios, me gusta ella, le gusto a ella, me gusta escribir y luego me encuentro parado en un campo de batalla en la segunda guerra mundial, bombarderos nazis están destruyendo San Luis Potosí, esto es demasiado inverosímil, Pero, a veces, no he dado cuenta de que estoy demasiado drogado para nuestra primera cita. Ella tiene hambre, yo deseo estar en otro lugar, no, me importa mucho, no en la exposición cuando puedo buscarla por internet y tener el mismo efecto del surrealismo en mi aparato celular, me gusta poder buscar en Magritte y después pornografía como si No importara del todo que esto es demasiado vulgar.

No he tenido en cuenta este tema, ni siquiera he visto ni yo ni yo ni yo ni yo ni yo ni ni yo ni yo ni ni yo ni yo ni yo ni yo ni yo ni yo ni yo estemos en el lugar. , el periódico en la cafetería y el consumo de cocaína en algún bar de por aquí. Mi bolsillo tiene el dinero suficiente para comprender una cajetilla y un café de regreso, ella viene en su carro, eso es todo un poco más práctico, una vida más feliz, soy un viajero del tiempo que ha venido del pasado para descartar una posible guerra nuclear en un futuro no muy lejano, emisario de la Comisión Internacional de Ideología Política y Moral S. A de CV

Ella es un poco más alta que yo, es realmente hermosa, me gusta que habla de una forma tan hedonista de su cara, canónicamente perfecta, no creo que mar más perfecta que mi culo lleno de pelos en el año, pero de igual forma fantástica con el delicioso sabor de su boca, imagínese el humo de su nariz y su boca entreabierta, mientras que con la mano asegura un cigarrillo blanco que le enciende la intención de ver la forma simbólica y sensual. A lo lejos escuchó un jazz suave, Desmond (?) Realmente no me importa, voy al baño del café donde ella está comiendo y yo bebiendo una bebida que me ha pedido y no recuerdo si era exactamente esa otra persona, creo que si pedí eso No quiero que nadie me ayude a pensar ni a nadie ni a nadie ni a nadie ni a nadie ni a nadie. He recibido un mensaje de parte del coronel Sanders, se acaba de terminar la reserva mundial de salsa secreta, esto es una emergencia nacional no es un simulacro. Encontrando un cigarrillo y un escape por la ventanita del baño, ella está esperando, pero sus hijos también están agradecidos por este gesto tan generoso de mi parte. La humanidad estará orgullosa de mí. Ya vi los encabezados en las noticias mundiales: Héroe nacional salva al mundo de una catástrofe atómica.

Descuentos señor presidente, no fue nada. Abro la puerta y ella me está esperando impaciente, al parecer a mi lado un poco más de 15 minutos en el baño, lo siento querida el café es diurético. Ella ríe, yo la imito … Estoy empezando a considerar que en realidad es una espía nazi que busca apuñalarme por la espalda cuando me encuentre más vulnerable, tiene alguna trampa escondida, me puse algo en mi bebida no me cabe la menor duda. En las mejores entradas de Cronenberg, en la cafetería y en su balbuceo vulgar, tengo que ir al baño otra vez. En esta ocasión uno de esos monstruos reptilianos me acompaña, mientras que limpio mis lentes la mejor manera se dirige a mí en estos términos:

-Es un placer señor Dalton, por fin nos conocemos

– ¿Disculpe? ¿Se dirige a mí?

-Claro que sí, usted es emisario del nuevo plus-ultra de la nueva revolución interestelar ¿No le notificaron sus superiores?

-Si, algo así había escuchado.

-Me alegra, primeramente, tiene que deshacerse de esa mujer, ella es una arpía, en realidad es un clon, la verdadera esta secuestrada junto a toda su familia, no importa el rescate, seguramente ya están muertos.

-Lo entiendo. ¿Cuál es mi misión?

-Un golpe de estado.

Todo esto es demasiado cliché, que enjuago mi cara y veo al sujeto masturbarse detrás de mí, hago un gesto de amabilidad y regreso a la mesa con mi cita del día de hoy. Ella me pregunta si quiero volver al museo, le digo que sí, salimos de ahí después de pagar la cuenta, y caminamos por las calles escarchadas por las cenizas de una lluvia volcánica a 1010 mil kilómetros de aquí, caminando ella me dice que tiene frio, le digo que el frío es un estado del alma pero si se siente demasiado frío le puedo prestar mi abrigo, no siento tanto frío en realidad, ella accede y se cobija con él, caminamos hasta su carro, nos quedamos dentro de ahí platicando un buen rato, nos dirigimos a otro lugar, ella tiene una cena familiar y yo tengo que ver a mi dealer, pero para no levantar sospechas le digo que tengo una reunión de medianoche con mi vendedor de drogas. Nos dirigimos a una cafetería un poco retirada de ahí, entramos ella se dirige al baño y yo a la barra a pedir un poco de ron, me dicen que no venden licor, me molesto un poco, entonces solo pediré un americano, ella regresa, pide un mocca. Muy seguramente no es humana como lo había dicho el lagarto.

Esto venia en el manual que escribió el sargento W. Borroughs, tal vez de un escopetazo en la cabeza y el problema queda completamente resuelto.

Agente Dalton Marble S. es mi nombre, detective de la Interzona área B-811, mi memoria ha sido borrada de forma aleatoria, no tengo recuerdos sobre mi origen, pero sé que vengo del pasado, de algún lugar de 1994 o 1993 o 1991 no estoy muy seguro, en el año 2020 las cosas son bastante surrealistas. Surrealistas como las obras de esa pintora que les hable al principio, Carrington, creo que en general desprecio a los surrealistas. Me jacto gracias a dios de que no soy surrealista en lo más mínimo, pudiera decir dadaísta, mis historias son dadaístas, no dista mucho del surrealismo, pero no es surrealismo, en definitiva, tal vez solo es el delirio del autor que en estos momentos esta un poco drogado o un poco ebrio o un poco de ambos o un poco triste o un poco de todo, pero nada de esto es surrealista.

Estamos en su carro, navegando por la carretera mientras ella habla de lo muy complicado que es ser burgués, si supiera ella que ya he descubierto su origen extraterrestre o intraterrestre o metaterrestre, no lo sé bien en realidad, deseo poseerla, pero al mismo tiempo exterminarla, si sigue con vida pudiera afectar una posible guerra nuclear en el pasado.

La he conocido de una forma no muy poco tradicional, primero nos encontramos en una fiesta en lo de Hussein, un tipo sensacional me dijo sobre ella y sus tendencias de izquierda liberal. Recuerdo que dijo seguramente le gustan los bastardos como tú. Me acerca a ella y empezamos a hablar como dos viejos conocidos antes de darse cuenta de sus tendencias homosexuales, ella reía de mi extraño sentido del humor, que por lo que he escuchado es bastante malo en realidad, me parecía muy dulce su voz, ella tuvo que viajar a la ciudad de México y luego de una semana de ausencia regreso, intercambiamos cartas durante un tiempo y luego decidimos vernos al fin. Coincidimos en querer ver la exposición de esa artista seudo mexicana surrealista, creo que ese es el acto más surrealista que ha realizado. Ahora aquí estoy con ella, dirigiéndome a quien sabe dónde, ya lo recordé a esa otra cafetería donde los reptiles van a aparearse seseando y estirando sus lenguas para dar a entender su afición por el sexo oral, pido un americano y ella un mocca, tomamos asiento en la parte de afuera en unos sillones evidentemente muy molestos para los humanos, ella simulaba con perfección la incomodidad, casi pudiera parecer humana de verdad, la veía a los ojos y pensaba en lo mucho que me gustaban, oía su voz y pensaba en lo mucho que me gustaba, veía su cabello y no podía dejar de imaginar su pubis cubierta por una estepa suave y oscura, quería besarla pero sería muy apresurado de mi parte, además es enemiga, la tengo que liquidar, no involucrarse emocionalmente con el enemigo.

Llega un tipo a vendernos flores y acercándose demasiado me susurra:

-No olvide el plan señor Dalton.

Inmediatamente volteo y era el mismo tipo del baño del café anterior, obviamente solo yo lo podía ver.

-Obviamente ella no sospecha nada, le suplico hablemos dentro de una media hora para arreglar los últimos detalles.

Le otorgue unas monedas de Crisol, él me entrego unas 3 flores azules, se despidió y dio la media vuelta saliendo de ahí entre las sombras y las luces de los carros que iban a una ridícula velocidad. Ella esta sonrojada y le entrego las flores, ella dice que no era necesario entonces le respondo que lo sabía, sin embargo, si no lo hacía el tipo no hubiera salido de ahí nunca. Saco un cigarro y lo enciendo con unos cerillos que traía guardados en el bolsillo de mi camisa, platicamos sobre lo mucho que le gusta el mar, sinceramente nunca me ha interesado el mar, ni las montañas, ni el bosque o algún otro lugar que no tenga edificios y tren urbano. Al parecer su familia tuvo mucha participación en la segunda guerra mundial del bando de los nazis españoles que llegaron refugiados de la dictadura de Franco, aunque ella se consideraba conservadora sus ideas sobre el capital eran bastante liberales. Llego Winston-Winston a señalarme que era necesario que regresara a la Central para revisar unos papeles sobre el despido, ella me dijo si quería que me llevará, le dije que podía caminar, ella insistió en llevarme y no me resistí al segundo intento.

Fuimos a la Central en su auto, un descapotable antiguo bastante bien conservado, hablábamos sobre la inminente guerra nuclear en el pasado, ella insistió que era necesaria para un mejor porvenir, yo dije que las consecuencias serían una dictadura intergaláctica completamente innecesaria donde solo la clase alta podría sobrevivir, ella dijo que era por el bien mayor, entonces recordé la pistola de corto alcance que tenia guarda en el bolsillo trasero del pantalón y pensé en matarla de una vez. Llegamos a la Central y ahí dentro el extraterrestre dijo dirigiéndose a mí.

-Vamos a reanudar su contrato en la empresa, en necesario para la compañía además de que tenie que cumplir con la misión en curso.

-Estoy de acuerdo. Entregare mis informes una vez concluida la maniobra.

-Perfecto señor Dalton, por favor no nos defraude una vez más.

Firme el contrato de reanudación y me devolvieron la placa que me habían quitado. Salí de ahí, y ella me pregunto si la acompañaría a su casa, este día no habría nadie ahí y pudiéramos tomar un poco de güisqui del área A-922, no me pareció mala idea, creo que necesitaba un buen trago de licor decente y solo ella me lo podría proporcionar, de nuevo a su carro.

El camino de regreso fue más silencioso, sospecho que ella sabe que sé lo de ella, sospecho que ella me ha de querer asesinar también. Entro al baño e inhalo un poco de cocaína, me enjuago la cara y acomodo el cabello, orino un poco y unas cuantas gotas caen sobre mis zapatos, sacudo mis pies y un torbellino de adrenalina sube desde el sacro hasta la punta de mi cabeza, agito mis hombros y doy un brinquito, salgo del baño y me vuelvo a topar con el mismo sujeto que era el del café del principio, las flores y mi oficina, me recuerda el plan.

-Tienes que matarla.

Hago un gesto amable, toco su hombro y digo.

-Lo sé.

Subimos a su coche y nos dirigimos a su departamento, había dicho que no habría nadie ahí entonces las cosas se podían poner un poco interesantes con algo de güisqui del área A-922, un poco de licor decente no ha matado a nadie aún. En carretera las luces de la ciudad se veían como diminutas estrellas bajo el cielo azul-morado, las luces de los autos rojas y blancas emulaban la sangre que se oxigena y recorre las arterias de un cuerpo vivo, un cuerpo humano que respira y fuma e inhala cocaína, como cualquier cuerpo humano sobre este sucio y decadente planeta, cuerpos humanos que después estarán agradecidos por haber salvado la receta de la salsa secreta del Coronel Sanders y al mundo de una Guerra Nuclear Interestelar donde evidentemente no tenemos ninguna ventaja.

A la puerta de su casa, a ella, a la media, a los medios, a los ojos, a los ojos, a los ojos, a los brazos, a las manos, a los brazos, a la espalda para abrir la puerta. La paz mundial puede esperar.

Roberto Guillen

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