EL TLATOANI Y LOS «ASEGUNES» DE LA CUARTA TRANSFORMACION

EL TLATOANI Y LOS «ASEGUNES» DE LA CUARTA TRANSFORMACION

DANIEL BUTRUILLE

Con la supuesta cuarta transformación, la violación del estado de derecho se hará costumbre y la impunidad se hará rutina. La victima inmediata y muy visible será la Justicia que no tendrá de dónde agarrarse para tener referencias. Los jueces por su lado serán probablemente los primeros en violar la Ley, ya que no creo que ninguno esté dispuesto a renunciar a las esplendidas remuneraciones que disfrutan y que quedarán fuera de la norma a partir del primero de diciembre. El país será una revoltura de normas sin aplicar y nadie tendrá la capacidad de sancionar estas múltiples violaciones a una ley confusa, inaplicable y que finalmente, todos darán por desconocida. Lo más probable es que en última instancia, la ley aplicada será la que dicte el gran tlatoani, en dónde sea que fije su mirada. En dónde no la fije, prevalecerá el caos, el desorden y la ley del más picudo. El problema resultante de querer cambiar todo al mismo tiempo para marcar el inicio de nuevos tiempos será que cada quien hará lo que le dé la gana hasta que el caos imperante obligue al autoritarismo y a la pérdida paulatina de libertades. Leyes inaplicables y contradictorias provocarán conflictos y más autoritarismo que al final del día será la única forma de tomar decisiones. Cuando se hacen consultas sin respetar las reglas, cuando se anuncian nuevas consultas sin ton ni son, se pisotea el estado de derecho por parte de quien lo debería encabezar; se abre camino a las arbitrariedades, a las contradicciones y a las injusticias. Haber empezado a gobernar con cinco meses de anticipación ha debilitado el estado de derecho, con la complicidad del fantasmagórico gobierno saliente cuyos días finales dan lastima, pena ajena y vergüenza. Vergüenza de realizar que hemos sido gobernados por fantasmas, pero fantasmas que no habrán dejado de aprovecharse del poder (del dinero público) hasta el último día. Frente a tanta confusión, la única salida será el autoritarismo. Parece que no es una casualidad. butruilled@hotmail.com

Roberto Guillen

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