EL PEOR OFICIO DEL MUNDO

Lo han abaratado hasta el punto más bajo de todas las profesiones. Carece de valía en pocos segundos. En el flujo de información ser tendencia equivale a los quince minutos de fama.

En las reuniones ejecutivas con sus dueños y accionistas le llaman productos. Para ello se inventaron un consejo de notables. Les dieron un abrazo de cariño a un puñado de ciudadanos.

Les hacen creer sobre la importancia de la retroalimentación. Simulan tomar apuntes. Asienten ante los requerimientos. Incluso hasta transmiten online la reunión. Todo con tal de promocionarse plurales e incluyentes.

Se les pasó de largo como los medios de comunicación, sobre todo los impresos, ya no son los responsables de fijar la agenda.

De ensalzar a quien desean convertir en héroe. De destruir infames a quienes disientan de su pensamiento conservador y de doble cara.

Así se ha venido a menos la profesión del periodismo. La aspiración de los estudiantes de la carrera de información navega entre lo banal de la televisión, los influencers, bloggers, youtubers y descerebrados emocionales.

La verdadera agenda no corre por Paricutín o por la calle Washington.

Revalorar el oficio y la carrera del periodismo requiere de compromisos sociales. No de inquisidores de la santa cruz de Monterrey.

Dr. Gerson Gómez Salas.

Monterrey N.L.