EL PAPA FRANCISCO: COMPLICE DE LOS PEDERASTAS

EL PAPA FRANCISCO: COMPLICE DE LOS PEDERASTAS

El periodista Jorge Ramos dice al final de esta columna: “El Papa Francisco podría publicar mañana mismo la lista de sacerdotes pederastas que oculta la Iglesia en todo el mundo. Pero no lo va a hacer. Es el Papa que no quiere ver”. Yo añado: No, no es el Papa Francisco el Papa que no quiere ver, Francisco es el Papa al que tampoco le importa que sus sacerdotes sigan lastimando a más y más niños. Tampoco le importa que los criminales, entre ellos muchos sacerdotes y obispos encubridores, sigan impunes.

Como ciudadana comprometida con el bienestar de los niños y por proteger su inocencia de todo tipo de abusos, exijo a la institución católica, apostólica y romana, que el Papa realmente haga públicos de manera inmediata todos los archivos secretos (conste, son “secretos” porque con eso encubren a criminales bajo una llave que según dice Ramos, solamente tiene el Papa Francisco, aunque yo supongo que también la tienen los encargados de la Doctrina de la Fe). Es de elemental ética que el Papa entregue todos esos archivos, absolutamente todos, y que cuando los abra, sea acompañado de autoridades internacionales pertinentes, por ejemplo de la ONU, así como de una comisión representativa de las organizaciones de víctimas de la pederastia clerical.

Ya no pueden seguir guardados esos expedientes que contienen evidencias de cómo esos ministros de la iglesia han abusado de niños y adolescentes menores de edad alrededor del mundo. Esos documentos tienen que hacerse completamente públicos para que las autoridades civiles de todos los países puedan actuar.

Exijo además que se termine la complicidad, en México en particular, entre autoridades civiles y religiosas, y que efectivamente sean confiscados todos los archivos de los obispos y arzobispos que guardan los registros de todos los sacerdotes pederastas.

Además, debemos también exigir que se legisle para que en México y en todo el mundo el delito de encubrimiento tenga una condena equiparable a la del propio acto de pederastia, porque desde mi punto de vista es inclusive más serio, pues al encubrir, los obispos y demás jerarcas, permiten que el delincuente siga dañando a más niñas y niños. (Ya estoy trabajando en promover una iniciativa en este sentido, de la cual les informaré en su momento)

Francisco:

Tienes sobradas razones para avergonzarte, pero tu vergüenza no viene de la sinceridad; viene de la complicidad, por lo que por primera vez, a pesar de la inicial simpatía que sentía yo por ti, con estas declaraciones y con toda la evidencia que ahora conocemos yo te acuso de ser cómplice de uno de los peores crímenes contra la humanidad.

Francisco:

Eres un encubridor de criminales que destrozan las vidas de niños y niñas. Eres cómplice, no eres una persona de fe que tenga verdadero arrepentimiento.

Pudiste hacer historia, pues en tu calidad de primer Papa latinoamericano, en un principio diste la imagen de ser un profundo reformador de la iglesia, no sólo al pretender dejar de ser partícipe de estos crímenes de lesa humanidad que han cometido todos los papas anteriores con su encubrimiento de delincuentes, sino que hiciste muchas declaraciones acerca de que primero estaban los pobres, y de que contigo llegaba una reforma profunda de la iglesia, una renovación total de su anquilosada y caduca estructura patriarcal, jerárquica y deshumanizadora. No fue así.

Nos decepcionaste profundamente con tu absoluta falta de congruencia, pero sobre todo, con esta terrible omisión que para mí es la peor: el abandono de niños y niñas a la total vulnerabilidad ante tus cómplices arzobispos, obispos y sacerdotes criminales.

Francisco:

¿Estás avergonzado y en oración? ¿Cómo es posible avergonzarse de un crimen de encubrimiento que sigues perpetuando a pesar de la contundente evidencia que tenemos los ciudadanos del mundo de que tú conocías y conoces los archivos, no sólo de Pensilvania, sino todos los archivos “secretos” de la totalidad de las diócesis del planeta tierra?

Si en estos años de tu papado no has exigido que te rindan cuentas de los crímenes archivados por arzobispos y obispos, eres un ser totalmente irresponsable que no debería de considerarse sucesor de una figura histórica como lo fue Cristo, quien hizo la siguiente sentencia a quienes se atrevieran a afectar a los niños (y añado, a quien protege a quienes cometen esa infamia): “Es inevitable que haya escándalos, pero ¡ay de aquel que los ocasiona! Más le valdría que le ataran al cuello una piedra de moler y lo precipitaran al mar, antes que escandalizar a uno de estos pequeños”. (Lucas 17: 1-2)

Cristina Sada Salinas

Roberto Guillen

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