ALFONSO EL SABIO DESENCANTADO

ALFONSO EL SABIO DESENCANTADO

De todo el gabinete presidencial, Alfonso Romo representa mucho de la ineptitud empresarial regiomontana. Pocos de sus negocios han resultado productivos. Incluyendo sus proyectos educativos, en donde solo el personal administrativo, no el roster de maestros, gozan de planta, ni se esta al corriente con los pagos a afores o Infonavit.

Alfonso Romo se descuelga en las declaraciones tremendistas. Señala para el siguiente año la posibilidad, como jefe de asesores de Andrés Manuel, no estar con optimismo para cada una de las secretarias de estado.

Sus palabras han tenido impacto en varios de los consejos de hombres de negocios. Quienes ya han comenzado a disponer de sus inversiones en plataformas y países con menor riesgo.

Romo no promete, pues carece hasta de lo indispensable intelectual, menos de la voluntad incondicional de AMLO.

Entre ambos forjaron los perfiles de muchos de quienes despachan en cada una de las secretarías.

A ellos les hacen palidecer con las exigencias cotidianas. Les ponen a prueba. Les piden favores personales en puestos claves.

Alfonso Romo de Monterrey, dista mucho del regiomontano universal, de Alfonso Reyes. Incluso de su pariente Francisco I. Madero.

Romo no es un demócrata convencido, sino el hombre desencantado de las palizas de la antigua plutocracia neolonesa, de sus parientes políticos, quienes desheredaron a su mujer, cuando decidió romper el rito de la obediencia a ultranza.

Dr. Gerson Gómez Salas.

Monterrey N.L.

Roberto Guillen

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