ABEL, CLARA Y JAIME

ABEL, CLARA Y JAIME

GERSON GOMEZ

El matrimonio de Abel y Clara ha funcionado perfectamente del palacio para dentro y de la habitación conyugal hacía afuera. No existe ningún candidato o personaje en Escobedo para hacerles sombra en sus negocios e intereses. Los puntos finos de sus acuerdos se afincan en la cantidad de negocios e inversiones en común. Han detonado cada uno de los predios en populosas extensiones de casas de interés social y en muy pocas de barrios de clase media. Abel, quien siempre ha soñado con la alcaldía de Monterrey y también con la gubernatura del Estado, reconoce la desventura de un rostro poco afortunado, duro y parco. Con pocas simpatías entre las electoras y mucho menos entre los electores. Mención aparte su brillante y dinámica esposa Clara Luz, quien brilla con intensidad en cualquier rincón del municipio y en cada uno de los eventos en donde se presenta. Jaime Rodríguez Calderón ha negociado con ellos una forma de salida decorosa, sin complicaciones, para cuando concluya su mandato en la Gubernatura. El apadrinamiento de Clara Luz mediante la ruta de Abel Guerra, es la única forma para detener las ambiciones de Francisco Cienfuegos, el último superviviente de la purga de las administraciones de Natividad González Parás y Rodrigo Medina de la Cruz. Claro, ambos tendrán que enfrentarse con una candidata popular, Tatiana Clouthier y una delegada poderosa Judith Díaz, quienes son sus contrapesos reales, por la lucha de la sucesión en Nuevo León.

Roberto Guillen

Entradas relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Read also x