SALON DE BELLEZA

SALON DE BELLEZA

JOAQUIN HURTADO PEREZ

Mi hermana Norma Hurtado se quedó sin gasolina. Trabaja cortando pelo. Estilista dicen que se dice al arte de pelar y maquillar a la gente. En eso estaba cuando entró un hombre al salón. Una nube invisible con fuerte olor a combustible emanaba de ropa y cabellera del señor. Será mi imaginación, se dijo ella. Con esta escasez gasolinera imagino que hasta las rosas hieden a carburante, pensó. Preguntó al caballero a qué se debía aquel aroma tan penetrante. Acabo de robar gasolina, respondió con toda tranquilidad el distinguido cliente. Palideció mi hermana ante la respuesta. Se impuso el profesionalismo de la discreta peluquera, cobró por sus servicios, despidió al huachicolero, secó el sudor de su frente y respiró aliviada.

Roberto Guillen

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