Nos preocupan las estadísticas sangrientas. De los ultrajes contra las mujeres en México. Por la brutalidad de realización. En pleno siglo donde lo oculto se vuelve público.

La mujer exige garantías sociales. De respeto en su papel en la comunidad. Evitar criminalizar doblemente cuando se acude a los ministerios policiales a levantar denuncias.

Tienen razón. Necesitan de la solidaridad de la ley. Entendida en paridad con el varón. La mujer debe también decidir soberanamente sobre su cuerpo.

Eso no lo han entendido los diputados locales de Nuevo León. Evitan darle esa posibilidad amparados en el confesionario.

Las fracciones del PAN, PRI, MC, PES, MORENA y hasta el PT, temen la perdida de futuro de votantes si promovieran por una iniciativa integradora.

Ahí están confesos los primeros feminicidas. En la estructura de legisladores. En sus principios básicos. En la impotencia mental de liberar a la mujer de las ataduras del pasado.

Vale la pena acercarse y dialogar. De ir agrupando todas y cada una de las denuncias y demandas de las mujeres.

En congruencia con el afecto, el amor y el respeto. Esas palabras tan lejanas. Hundidas en la sangre de muchas.

Dr. Gerson Gómez Salas.

Monterrey N.L.