CRONICAS DE UNA VIDA TRANS

CRONICAS DE UNA VIDA TRANS

POR LOREN DANIEL IBARRA

** 7:30 am
Después de dos meses de espera te presentas alegremente en el área de endocrinología de la Clínica 25 del IMSS para solicitar asesoramiento en la terapia hormonal que llevas desde hace más de dos años.

** 8:00 am
Se saltan tu cita y te dicen que ahorita te atienden. Ok, no hay problema.

** 8:50 am
Pasas con la médico endocrinóloga a que te haga una entrevista (que por cierto es la tercera que te hacen desde que te diste de alta en el IMSS en agosto), todo va bien hasta que te pregunta: «Traes tu carta diagnóstica de transexualidad?», le indicas que en la nueva normativa de salud (y en tratados internacionales) esa carta ya no es necesaria porque pesa más la auto-determinación de la persona, además le informas que no vas a iniciar tratamiento desde cero sino que vas a seguimiento, le explicas que llevas ya dos años en tratamiento y que tienes experiencia de vida real desde más tiempo que eso.

La médico te dice súbitamente: «Aquí no se da tratamiento hormonal a ninguna persona trans», le explicas que tienes conocidxs trans que llevan su tratamiento en otras clínicas del IMSS sin problema; ni siquiera has terminado de hablar y la médico ya está negando con la cabeza, invalidándote, te dice: «Si a alguien trans se le está dando ese tratamiento en el IMSS es fuera de la normativa», y agrega «Estos casos están fuera de control».

Como la violencia institucional y la discriminación son cosa de todos los días de las personas trans, tú sacas tu copia impresa del Protocolo de Atención Médica de Personas LGBTI y le muestras la normativa que ella debe seguir por trabajar en el sector salud, le recomiendas que la lea. La médico te contesta: «Yo no tengo por qué leer nada». Intentas de nuevo dialogar y le dices que si no te da el servicio irás a poner una queja ante derechos humanos, a lo cual ella te dice: «Pues ponla». Ok. Te retiras del cubículo.

** 9:45 am
Vas con el superior de la médico: el Jefe de Servicios en Endocrinología, para exponerle tu caso. Te dice un discurso similar al de la médico, además te pregunta si ya tienes tu cambio de nombre legal, si ya tienes tu INE, si ya te hiciste la mastectomía, si todavía tienes ovarios, te dice que no sabe qué hormonas darte, te dice que son pocos casos trans y que no tienen experiencia en el IMSS, te dice que dejes una copia del protocolo que traes. Tú le indicas que se puede quedar con esa copia, porque comoquiera todo el documento está de acceso libre en la página de la Secretaría de Salud desde el año pasado.

El médico sigue renuente a darte tratamiento hormonal, te pregunta: “Recuerdas qué pasó con Michael Jackson?”. Tú te sacas de onda y contestas: “… Falleció por sobredosis… creo”. El médico asiente: “Y a quién culparon?”. Te das cuenta a donde van sus preguntas y dices: “A su médico?”. Él asiente, “Es que si te pasa algo, me van a responsabilizar a mí. Qué tal si te doy el tratamiento y te deprimes, qué tal si te suicidas? Porque si te suicidas tus papás van a venirme a culpar a mí”.

Tú le indicas emotivamente: “La única razón por la cual me deprimiría y me suicidaría es si me niegan el tratamiento y las hormonas”.

El rostro del médico cambia. Su actitud cambia. Finalmente te dice: «Bueno, te voy a dar las hormonas», tú respiras de alivio, «Aunque sea algo contra-natura, pues es decisión de cada quien» agrega él; tan bien que íbamos pero bueno.

** 11:00 am
Estás esperando afuera de recepción de endocrinología. El Jefe de Servicios te da por fin tu hoja para ir a la Unidad de Medicina Familiar 37 por tus hormonas. Estás llorando de felicidad.

** 11:15 am
Llegas a recepción de la UMF 37, no hay nadie. Pasas alegremente a Farmacia con tu hoja y te comentan: «No sé qué medicamento debo darte porque no dice en la hoja, ve a Coordinación a preguntar». Vas a Coordinación, no hay nadie, te sientas en la sala de espera.

Llega el responsable de Coordinación, hace una llamada a no sabes quién para preguntar si ahí hacen entrega de las ampolletas de testosterona, al colgar te dice: «Aquí no las tenemos, ve al Hospital de Zona #17, allá pasas directo a farmacia, no tienes que hacer cita». Ok.

** 11:40 am
Llegas medianamente feliz a Recepción del Hospital de Zona # 17, te indican que pases a Farmacia. Vas a Farmacia, en donde te dicen: «Es que esto no es una receta médica, es la descripción de tu caso, ve a Coordinación de Medicina Interna a ver qué te dicen».

Vas algo cauteloso a Coordinación, te pide que vayas por un sello a Archivo Clínico. Te sellan en Archivo Clínico, regresas a Coordinación a entregar tu hojita sellada. La recepcionista se la lleva y te dice que te sientes. Esperas tristemente.

Después de un rato te informa: «Tienes que ir de nuevo a la Clínica 25 porque el médico llenó mal una información, además te debió haber dado una receta médica y tus primeras ampolletas de testosterona en la farmacia de allá, entonces regrésate a la 25, luego vuelves acá para hacer una cita con la doctora que te estará supervisando el tratamiento”. Ok.

** 12:37 pm
Llegas desdichadamente a la Clínica # 25, buscas al Jefe de Servicios de Endocrinología, te informan que está en una junta y que llega en una hora. Te sientas en el suelo a esperarlo, ya que no hay ni una silla en esa área.

Llega el Jefe de Servicios, le explicas la situación, te da tu receta y te indica que vayas al sótano, a farmacia. Al pasar por Recepción cruzas mirada con la médico endocrinóloga que te negó el tratamiento en la mañana. Sonríes.

Bajas a farmacia, haces fila; de repente te sientes ansioso y a la defensiva. Qué tal si te dicen que la receta no vale? Qué tal si te falta algo más? Qué tal si no puso tu nombre bien? Qué tal si necesita otra firma? Qué tal si necesita otro sello? Qué tal si no hay hormonas? Que tal que no te atienden?

Finalmente llegas a ventanilla de farmacia, entregas la hoja blanca, te dan tus dos ampolletas; apenas acabas de decir: “Gracias” cuando la persona del mostrador ya está gritando: «El que sigue!».

** 2:30 pm
Vas a tu casa a comer algo y a agarrar fuerzas.

** 3:10 pm
Vas a la UMF 37 de nuevo para pedir tus exámenes hormonales y llevarlos con la médico que te supervisará el tratamiento en el Hospital de Zona # 17.

En Laboratorio te informa un chavo: “Los exámenes de testosterona aquí no se hacen”. Tú le muestras la hoja donde el médico general los pidió al laboratorio. El chavo te contesta: “Sí, pero aquí no te los dan, yo me hice también un examen de niveles de testosterona y nunca me los dieron”.

Vas a recepción del cubículo donde generalmente consultas, pides asesoramiento a la asistente. Te dice que para revisar tus resultados de laboratorio hagas una cita con el médico general del turno matutino, el cual ya no está. Te da un teléfono al cual hablar. Ok.

** 4:15 pm
Vas al Hospital de Zona # 17 para hacer cita, ahora con la médico que te supervisará el tratamiento hormonal. En Recepción de Medicina Interna preguntas por ella, te informan que está de vacaciones, que regresa en 10 días, y que tu cita probablemente sea hasta noviembre. Ok. No te importa. Tú ya tienes tus dos ampolletas seguras para los próximos dos meses. The little things.

Fin?

——— UPDATE:
Oigan chaves yo sé que el servicio de salud público es una friega porque no se da abasto con la cantidad de personas que somos. Estoy muy consciente de que muchas personas tienen historias de terror propias sobre el servicio en el IMSS.

Mi intención al contar mi experiencia no es quejarme, ni pedir un trato preferencial, ni un trato de hospital privado, mi objetivo es visibilizar el día a día de una persona trans al tratar con los servicios de salud, pero tomen en cuenta que es el mismo calvario que tenemos que vivir en INSTITUCIONES EDUCATIVAS que no aceptan el cambio de nombre, en las ORGANIZACIONES LABORALES que nos despiden por ser trans, en las INSTITUCIONES DE GOBIERNO que nos dicen que no existimos, y en la SOCIEDAD nuevoleonesa que nos dice que estamos enfermxs. Es una piedrita tras otra, y una traba tras otra TODOS LOS DÍAS, y la neta uno sólo quiere ir a recibir su servicio en paz.

Se escucha raro, pero espero algún día las personas trans batallemos en el sector salud IGUAL que batallan las personas cisgénero regulares; que nuestra única preocupación sea si nos van a cancelar la cita o si nos van a atender tarde o si nos van a agendar cirugía, y no preguntarnos si nos van a negar nuestra existencia, o si nos van a negar un servicio sin explicaciones, o si nos van a sacar del lugar.

Se trata simplemente de empatía hacia una población vulnerable 💓

Roberto Guillen

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