CARTA A UN ESTUDIANTE DE DERECHO

Por Benito Estrada Lara
En primer lugar, debes reconocer la nobleza de tu profesión, pues consiste en luchar por la justicia a través de la ley. En el transcurso de tu formación, busca al maestro sabio, que investiga contigo la verdad y la responsabilidad ética. Busca al maestro que no te ve como súbdito, sino como un ser humano en proceso de crecimiento y que comparte contigo no sólo el conocimiento específico de tu profesión, sino una visión del mundo y la experiencia maravillosa de ser. Busca al maestro que se considera a sí mismo como un facilitador del aprendizaje y cuyo objetivo prioritario es que tú “pronuncies tu palabra”.
La educación no implica que alguien “que sabe”, enseñe a otro que “no sabe” Se trata de realizar un intercambio, a través del cual, las dos partes crecen, saben, y piensan algo nuevo.
Toda educación debe darse en libertad, nunca como un proceso de dominación. Recuerda que la memoria ayuda, pero la inteligencia la supera. Un buen memorista puede ser también un gran estúpido. ¿De que te sirve memorizar todo un código, si no sabes al final el por qué y para qué y, además, no puedes agregar algo de tu cosecha?
Un buen abogado es aquél que busca la verdad, no aquél que sólo le interesa ganar un pleito. La responsabilidad social del estudiante de derecho es ser buen estudiante para después ser un buen abogado.
Recuerda que un objetivo prioritario cuando egreses es hacer coincidir el estado de derecho con la realidad. En México está tan lejos de darse que es casi una utopía. Lucha, ya como abogado, contra la corrupción de todos aquellos que han visto al país como botín.
Lucha por la democracia de tu propia Facultad, que nadie, y menos agentes externos, intervengan en el acontecer académico, administrativo o político de tu institución. Lucha con los buenos maestros, que no agachan la cabeza, ya que si hay algo dramáticamente triste es que, en una Facultad de Derecho, los maestros no hablen por temor o por conveniencia. Esto, si se da, sería una contradicción vergonzosa.
Entiende que el abogado que sólo sabe de derecho, ni de derecho sabe. Un buen abogado es un hombre culto, que conoce de las ciencias sociales en general, ya que, en todos los casos, hay implicaciones psicológicas, sociales, económicas, familiares, históricas, etc.
Defiende tus organizaciones estudiantiles, no admitas manipulaciones de nadie y exige a tus representantes que efectivamente te representen. No admitas la imposición de alguna ideología política o religiosa, la universidad es, en esencia, una comunidad plural en donde deben discutirse todas las ideas. Recuerda que una ideología es una reducción arbitraria de la realidad y que, frecuentemente, es falsa o perversa.
La ley, como tantas cosas de los hombres en sociedad, frecuentemente es objeto de manipulación en su formulación o en su ejecución, a conveniencia de determinados grupos de poder, visibles o no y es herramienta de ataque, de control o de dominación. Como abogado, debes hacer que la ley coincida con la justicia y con la razón y que ésta, promueva la verdad, y la paz.
El conocimiento es acumulación, la capacidad intelectual es aportación creadora, juicio analítico y visión crítica. Si esto no se da en tu formación, no está funcionando tu educación, te están domesticando.
Finalmente, nunca olvides a los olvidados, a los sin voz, a los invisibles. Nuestras cárceles están pobladas por estos conciudadanos que no disponen de dinero para pagar su defensa. Los delincuentes de cuello blanco andan libres y seguros de que su dinero libra cualquier situación.
El México nuevo, requiere de tu compromiso, de tu formación a nivel de excelencia y de tu visión humanista.
No cedas a lo que llamo una patología de la adaptación. En esta época de crisis y de descomposición, de violencia y de desigualdad, la firmeza de tus convicciones por la libertad debe prevalecer.
P.D. Como cosa curiosa, debo declarar que no soy abogado, sin embargo, siempre he estado cerca de ellos, tengo grandes amigos, expertos en el derecho y he trabajado en este campo como alumno como maestro o como investigador.

Tomado del muro de BENITO ESTRADA LARA