BAR LA TILICA: BIENVENIDOS A LA MEXICANIDAD

BAR LA TILICA: BIENVENIDOS A LA MEXICANIDAD

POR MALCOM EL SIBARITA

 

No cabe duda que el Banquete de la Vida serpentea sobre nuestros días como una perpetua sorpresa; que aunado a la fiebre entrepreneur que distingue a la polis regiomontana, da como resultado una ciudad en constante metamorfosis. Y desde el ámbito culinario, diríamos, en una constante deliciosa metamorfosis. Tal como ahora ocurre en el Barrio Antiguo de Monterrey,buscando alejarse de aquella ruinosa imagen de la borrachera estéril, para asumirse como una zona de cultura gastronómica. Que la cocina norestense reclama su espacio. Que una Identidad así no puede perecer sepultada bajo el polvo del olvido y otras glotonerías industriales. Una pasión por la cocina norestense: el restaurant La Fundación; y Una pasión por la Mexicanidad: El Bar la Tilica, se han instalado en el corazón del Barrio Antiguo, y ahora le dan lustre y Categoría a la cuna de Alfonso Reyes.

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En la segunda planta del establecimiento el Mercado del Barrio, es posible encontrarse con un acontecimiento que va a marcar a la ciudad y a sus comensales: el Restaurant y la Cocina como una Fiesta Ritual.

 

La Tilica como una corona internacional del entrepreneur regiomontano. La Tilica como un registro de la potencia cultural que somos. La Tilica como Identidad, Fiesta  y Elevación.Desde el Cerro de la Silla y desde el Barrio Antiguo de Monterrey, así nos saluda la Tilica:  Bienvenidos a la Mexicanidad.

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Me gusta la Tilica. Me gusta para que le abolle la corona al Rey del Cabrito, en cuanto a que la distingue un concepto origanilísimo.Detalle por detalle, la Tilica es una filigrana de restaurant.Me gusta la Tilica. Me gustan sus tarros con cara de calavera que nos trasladan con la Presencia de Octavio Paz cuando advierte ese terrón de azucar con forma de calavera que gozosamente nos comemos los mexicanos. Y la espuma de la Bohemia en mi tarro de calavera evocando la Fiesta de Garibaldi y sus eternos mariachis. La fiesta de José Alfredo Jiménez y su Guanajuato donde la vida no vale nada. La Fiesta de Pedro Infante y sus gritos híbridos de aullido y elevación.

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La Tilica como una Sorpresa en el Valle de los ultramontanos : de sus pantallas en blanco y negro surge la Belleza de la memoria histórica. La película que no existe en la nevera de Netflix te salpica y acaricia de sorpresa al ver las calles de antaño, la otra ciudad bajo otro tiempo y matiz. Como buscando explorar y/o explicar  la génesis de la cultura norestense. La irreductible Cocina Norestense…

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Esa tardecina los Dioses quisieron que el Abogado del Barrio Antiguo me presentara al propietario de La Tilica, todo él humildad y cortesía. Y como tanto La Fundación como La Tilica comparten un mismo espacio y una administración, optamos por probar unos suculentos tacos de arrachera, pero abrimos el apetito con la delicia de unos frijoles con veneno. Luego vendría un suculento guacamole. Todo ello con un toque de refinamiento triunfal. Todo ello “vigilado” por las catrinas y otras monerías de la mexicanísima cultura artesanal…todo ello ribeteado con un bolero que pareciera haberse escapado de una película de Tin Tan, y que te saca lustre mediante el fuego que extrae de una lata de spray…

Roberto Guillen

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