RECORDANDO A CELSO GARZA GUAJARDO

RECORDANDO A CELSO GARZA GUAJARDO

RAÚL A. RUBIO CANO

Ayer en el panteón de Sabinas Hidalgo Nuevo León, la familia Garza Acuña y Garza Guajardo, rindieron homenaje al historiador y cronista Celso Garza Guajardo, quien falleciera el 9 de enero del año 2000. A 19 años de su partida, el camarada Celso, sigue siendo referente de un trabajo por resaltar meteóricamente la existencia cotidiana e histórica de nuestros pueblos, prácticamente, como ningún otro de los cronistas locales, ya que así consta en su producción bibliográfica y no digamos en su acuciosa obra recopilada en 2010 por la UANL y titulada: “Aquellos años que soñé”, donde se pone en evidencia ese amor a lo que fuimos y seguimos siendo, realidad que Celso siempre guardó y luchó por su rescate de esas raíces culturales que han sostenido el quehacer humano sobre el territorio llamado Nuevo León. Entender el aquí y el ahora de la obra de Celso, ese “Quijote de la crónica” como algunos lo llamarían, implica reconocer esa lucha internacional de las ideas, para pasar de la historia en los grandes planos e ir a la microhistoria y su devenir cotidiano, una problemática que permitió recuperar tantas cosas, como sería el sentido clásico del pensamiento de Carlos Marx y de otros pensadores de la humanidad y que, las burocracias del Estado e intelectuales de la posguerra a mediados del siglo  XX, habían enterrado para olvidar las dinámicas particulares y vitales de individuos, pueblos, regiones, territorios. El trabajo de Fernand Braudel, “Escritos sobre historia”. Editado por FCE en 1991 (de la edición francesa de 1969); habla de esa lucha epistemológica por el quehacer histórico que permitió el darnos cuenta de un humanismo real, cotidiano, en devenir permanente sobre un territorio concreto y ello, a su vez, aportar elementos para explicar la razón de ser de esa vida cotidiana de los pueblos, de su cultura y hasta el de convertir esa información en antídoto para la defensa del intervencionismo imperial o maldades de oligarquías y plutocracias. A 19 años de la partida de Celso, su obra se aquilata más y más para entender y defender la existencia de los nuevoleoneses y la región noreste del país, inclusive, allende del Río Bravo. Celso fue más allá de sus libros y llegó al rescate de infraestructuras como la Hacienda San Pedro, en Zuazua, Nuevo León, sede del Centro de Información de Historia Regional de la UANL y de influir en cada municipio para crear una red de cronistas e historiadores en el rescate de nuestra historia, en fin, el oficio de cronista y de historiador de Celso, no sólo lo proyectan como un conocedor, defensor y promotor del devenir de nuestra vida cotidiana, sino siembra una dinámica para que el oficio del cronista sea realmente una trinchera de combate para la defensa de nuestra identidad (en todo ello, no han faltado los sátrapas que han buscado impedirlo o cobijarse con la sombra de un gigante ¡Malditos!). Hoy, ante la lucha del saqueo Neoliberal, el ejemplo de Celso Garza Guajardo lo conservan más vivo que nunca ¡Venceremos! raurubio@gmail.com

Roberto Guillen

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