MARIO CURZIO: UN TIGRE CON HISTORIA

RAÚL A. RUBIO CANO

El pasado lunes 16 partió al Partenón celestial de nuestros Tigres de la UANL, el ingeniero civil Mario Umberto Curzio Rivera, todo un personaje en ese Monterrey de mediados del siglo XX y, hasta nuestros días. Un gran profesional de su disciplina, realizador de grandes obras públicas en la Ciudad de México en el gobierno de Cuauhtémoc Cárdenas (primer gobierno del pueblo, para el pueblo y con el pueblo, en esa ciudad capital). Igualmente, un hombre de ideas revolucionarias desde la izquierda, desde el marxismo y en concreto, gran promotor del pensamiento de Antonio Gramsci, un hombre del Bel Canto, de la excelente comida italiana, gran Chef en ello, padre amoroso y por supuesto, un gran deportista. Esto y muchas cosas más fue Mario Curzio. En el mundo de las tlackeadas, donde más se le conoce y menciona, Curzio es uno de los grandes promotores del futbol americano en la entidad, desde los años 50 a 60 del siglo pasado, y ante la falta de precisión de datos, de esta inédita historia, surge una leyenda urbana que se corría a voces y con heladas cervezas, desde lo que fue la cantina de La Opera (Colegio Civil y Aramberri), propiedad del “El perro” Moncada y donde se cambiaban cheques de la Uni. Una leyenda de muchas aristas desde sitios como los billares Nuevo León, la cafetería de Farmacias Benavides, el Cine Rodríguez, la misma Plaza de Colegio Civil, todo teniendo como base formativa la Preparatoria 1, en el histórico Colegio Civil y luego, la Facultad de Ingeniería Civil con el equipo de Los Castores. Desde esos sitios, salen los primeros jugadores de americano para conformar la liga intermedia y el equipo representativo de los Tigres de la entonces Universidad de Nuevo León; personajes como, “El Negro” Robles, Antonio “Niño” Estrada, “El Ranchero” Gallardo, Julio Medina “Julito”, Cayetano Garza; pero, en donde, principalmente por su fortaleza, gran capacidad deportiva y pensamiento de izquierda, van Tavo Leal Moncada, Mario Curzio y Carlos Arturo Vives; igualmente, no se puede olvidar al “Bombón” Martínez (que trabajaba de mesero en el restaurante Luisiana), el “Concho” de las Mitras, Rafa “La Nena” Lemus, Polo el “Barbas” y su hermano de Bravo, Nuevo León, el ingeniero Oscar Díaz, el “Cui, Cuí” Álvarez, la figura de Gaspar Mass (que venía de Teléfonos de México), el doctor Edmundo Mendoza (Alma y formador del equipo Tigres en los 50) y Chico Rivera. extender aún más la experiencia de Tigres de los años 50 a los 60, implicó ir a desarrollar este deporte en otras facultades y prepas, donde Mario Curzio será personaje clave; y, en el caso de la Facultad de Leyes y Ciencias Sociales, “El Niño” Estrada, invitará a estudiantes de esa facultad para formar el equipo de Las Lechuzas; pero, al no completarse este equipo, integrarán jugadores con experiencia como Tavo Leal Moncada, Cui Cuí Álvarez, Eliud Dávila (hermano de Hilda Dávila, guerrillera urbana de la LC23 de Septiembre en los 70 y esposa del camarada Nacho Olivares, asesinado por la DFS de Miguel Nazar Haro), otro será Mundo Cavada y también se integrará, Carlos Arturo Vives (desaparecido en 1974 por el Ejército en Chiapas y perteneciente a las Fuerzas de Liberación Nacional, base fundacional del EZLN) y, entre otros, el hoy abogado ambientalista, Mariano Núñez González. Dato de interés es la formación del equipo de Los Pegasos de la Facultad de Arquitectura, donde figuran personajes como el arquitecto, Héctor “La Libélula” Benavides, hoy pieza fundamental de Multimedios Estrella de Oro; en fin, la leyenda del Americano de la UANL, da para mucho más y, en esa labor de un “apostolado deportivo” de altas dimensiones, Mario Curzio será pieza fundamental. Hay relatos de los entrenamientos en Leyes, donde el Coach del Niño Estrada, a pesar de su estatura, se ponía a golpes defensivos con gran técnica y fortaleza, contra cada uno de los jugadores de ese equipo, sentando hasta fortachones como Tavo Leal o el caso de que en uno de los entrenamientos, se le cayó al suelo, al Niño, el libro Rojo de Mao Tse Tung, a lo cual alguien le dijo: “¡Hey Niño! no andes leyendo libros para mayores…” Así las cosas, los iniciales equipos de Americano de los Tigres de la UANL no sólo fueron camadas de grandes deportistas, sino también de grandes soñadores “por asaltar el cielo”, participando en muy diferentes luchas y hasta el de tomar las armas para ello. Algunos de estos Tigres, todavía luchan en selvas urbanas o, en las montañas del país. Mario Curzio, luchó en lo urbano y su ejemplo será eterno ¡Hasta Siempre Camarada! raurubio@gmail.com