MADRE CORAJE

MADRE CORAJE

MADRE CORAJE REGIOMONTANA

Xavier Araiza

(NOTA. El Senado de la República otorgó el reconocimiento con la medalla Belisario Domínguez a Rosario Ibarra, mujer emblemática de la lucha contra la desaparición forzada y la represión ejercida durante la guerra sucia, orquestada por el Estado mexicano. Con algunos ajustes hoy reproduzco el siguiente artículo publicado en mayo de 2008 en Revista Pantagruélica)

Rosario posee la obstinación, el instinto de lucha y sobrevivencia de los extraordinarios personaje de las piezas teatrales «La Madre» y «Madre Coraje» del dramaturgo-poeta alemán Bertolt Brecht. Tiene la fuerza de otra mujer histórica, de voluntad inquebrantable y palabras afiladas en la crítica al fascismo: La Pasionaria, célebre comunista española, autora de la frase No Pasarán que resumía la consigna de lucha contra Francisco Franco y sus huestes totalitarias.

Baja de estatura, con los años de la vida y el peso de la resistencia, la angustia y la lucha incansable surcándole el rostro de mujer octogenaria, articula su discurso agitador y la presencia contundente de quien cree en la justicia, la libertad y la democracia, no desde la teoría política abstracta, la academia distante o el discurso demagógico (nada le es más ajeno), sino desde la oposición de izquierda que, con sus contradicciones, sigue manteniendo viva la utopía.

Rosario Ibarra, es madre, esposa, abuela, típica regiomontana de la clase media.

En busca de su hijo Jesús Piedra Ibarra, militante de la Liga Comunista 23 de Septiembre, desaparecido al inicio de los años setenta, lleva 33 años luchando contra la guerra prolongada por los gobiernos priistas-panistas. Desde entonces ha tocado todas las puertas del poder para exigir justicia, se ha manifestado en calles y plazas mexicanas y extranjeras; fue candidata al premio Nobel de la Paz y a la presidencia de la República por el Partido Revolucionario de los Trabajadores en la elección del fraude electoral que en 1988 impuso a Carlos Salinas de Gortari en la presidencia de República.

Fundadora de Eureka, la organización de madres y familiares de militantes desaparecidos, ha luchado por una causa que simboliza el instinto de la vida contra los gestos y los actos de la muerte institucionalizada en las fuerzas represivas del Estado Mexicano.

Rosario apoyó a los insurrectos del EZLN que en 1994 salieron a la luz pública en Chiapas. Hoy es senadora por el PRD y una mujer emblemática que se opone a la privatización de la industria petrolera.

Rosario no es mujer conservadora: es Rara Avis, admirada y odiada en el contexto dominante de la conservadora clase media regiomontana.

La derecha confesional preferiría que no combatiera la impunidad, que se recluyera en el entorno privado de su familia.

Las mujeres en su lucha por la equidad de género y la subversión en la cárcel doméstica donde las recluye el patriarcalismo y el fundamentalismo religioso, le deben un tributo. Rosario Ibarra se manifiesta abiertamente con todos los riesgos que implica combatir el despotismo en esta sociedad de machos apoltronados en la Cosa Pública.

Si amplios sectores de mujeres de las diversas clases medias y de la alta burguesía formadas en la ideología del autoritarismo y la obediencia, se han politizado mediante el miedo, la propaganda manipulada y el instinto conservador que avala los poderes fácticos que se sostienen impunemente; las mujeres liberales y de la izquierda encuentran en Rosario Ibarra un símbolo libertario, a una de las suyas que no se amedrenta y es ajena al discurso pavloviano, a la banalidad telenovelera, los libros y cursos de autoayuda, la seudopsicología y los cursos de los charlatanes de la Espiritualidad Trascendental, evasiva.

Las mujeres atrapadas en el conformismo y el miedo son llamadas a ejercer el voto en elecciones o se les utiliza como carne de cañón en movilizaciones histéricas contra todo cambio radical, tal como lo patentaron en las calles de Chile las damas caceroleras del pinochetismo, en los años del Golpe de Estado fascista contra Salvador Allende.

Con su inconfundible atuendo negro, su energía y el desasosiego que le vienen del dolor e instinto de madre a la que arrebataron al hijo los policías clandestinaos del gobierno de Luis Echeverría, Rosario Ibarra es una sobreviviente de la resistencia contra el olvido y la represión.

Ella apuesta por la vida, por la alegría de saber que lucha como ciudadana junto a mujeres que no se venden, que no se doblan. Ojalá le alcance la vida para ver que sus años en la política han contribuido a la construcción de una sociedad realmente libre y democrática.

Rosario Ibarra. Madre Coraje regiomontana.

Roberto Guillen

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