LAS 90 HECTÁREAS DE DOÑA CARMELITA…

LAS 90 HECTÁREAS DE DOÑA CARMELITA…

ROBERTO GUILLEN
Queridos lectores,permítanme informarles a cerca de un triste caso, de lo que consideramos un acto gandalla de los abogados chicaneros que ensucian la profesión y pisotean el mismo símbolo de la Diosa Temis. Que retuercen la ley y arman sus embrollos leguleyos para despojar los bienes ajenos, tal como le está ocurriendo en estos momentos a la señora María Carmelita García Sepúlveda, quien tiene la posesión de 90 hectáreas en el municipio de Pesquería, N.L., un paraíso de la madre naturaleza que nos recuerda a la Afrika Mia que inspiró a la gran escritora Isaak Dinesen. Jamás imaginé encontrarme con una mujer del campo, conduciendo su propio tractor que utiliza para ordenar el pasto y organizarlo en pacas que venden como alimento para los animalitos de otros lares. Y es que se trata de una bella propiedad donde al arribar al mismo nos recibió la protuberante maravillosidad de un águila. Una preciosa propiedad que alimenta las ambiciones de los buitres a la redonda. Y cómo es la vida, queridos lectores, que durante la tardecina del viernes, mientras departía en una comida, organizada por el Colegio de Abogados de Nuevo León, que de pronto va llegando una mujer de garbo y estilo que ipso facto atrapó mi atención, tan es así, que me atreví a desnudar mi franqueza con un sonoro ¿Quién es usted? Soy Mirna García, la directora de Equidad y Género en el Poder Judicial del Estado.
Y al instante me vino a la mente la imagen de Carmelita conduciendo su tractor en su rancho El Pedernal. Le dije a la funcionaria que yo era feminista y que me parecía una atrocidad lo que le estaban haciendo una mujer que está apunto de ser despojada de 60 hectáreas. Le dije que el juicio lo «perdió» porque su anterior abogado la vendió. Le dije que el proceso judicial se lleva a cabo en el Juzgado Primero de lo Civil, Primer Distrito Judicial, a cargo del juez Adán del Real, expediente 1222/2016. Pero también le dije que en el mes de octubre el señor juez ordenó la ejecución de la sentencia, pero como la parte demandante desconocía las coordenadas y las colindancias precisas, pues el perito, Esteban Villarreal Galindo, declinó hacer la entrega del predio, bajo la estricta lógica de que la descriptiva del terreno en disputa simplemente no existía, es decir, se las olió de que estaba frente a un «trabajito» chambón, desaseado, donde a pesar de que la parte demandante llegaron con unos 30 «changos»y con sus respectivas hieleras de cervezas, inflamados de triunfalismo, pues se quedaron con las ganas, por la simple y sencilla razón de que el señor perito si le hizo honor a su profesión, al ejercer un bello acto de Justicia. Muy a pesar de la ominosa presión de un sujeto – según consta en un video en poder de doña Carmelita- que le ordenaba al señor perito la entrega del predio: «ya entrégalo, el juez ya te lo dijo en privado, ya entrégalo».
Como bien se lo comentamos al maestro Tolentino, algo huele mal allá por los caminos de Pesquería, N.L. En una segunda entrega iremos desmenuzando quienes están detrás de este ruin acto legaloide. Seguiremos informando…

Roberto Guillen

Entradas relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Read also x