EL VIACRUCIS DE UN CANADIENSE FRENTE A LA JUSTICIA «KAFKIANA»

EL VIACRUCIS DE UN CANADIENSE FRENTE A LA JUSTICIA «KAFKIANA»

ROBERTO GUILLEN
Al igual que Josef K, el personaje de Franz Kafka, en su novela El Proceso, Nathan Boersma va de instancia en instancia cargando el madero de una inexplicable condena , que para el abogado Mariano Núñez resulta risible y ambsurdamente “kafkiano”. Dado que las autoridades judiciales en Mérida, Yucatán han sido omisas en cumplir sus obligaciones para proteger el interes superior de la niñez, en este caso, en liberar y entregarle a sus hijas Isabella y Arabella, recluidas en una suerte de correccional, donde su ex pareja, Soraya Lujan, las ha mantenido como una treta legaloide para evitar sean repatriadas, ya que cuentan con la nacionalidad canadiense.

Aquí el reclamo judicial del ciudadano canadiense, Nathan Boersma: El suscrito ejerciendo mis derechos ante la flagrante violación a la Convención sobre aspectos civiles sustracción internacional de niños de La Haya, por parte del Juez Quinto Oral Familiar del Primer Departamento Judicial del Estado de Yocatán, con fundamento en el artículo 538 del Código de Procedimientos Familiares, interpuse en tiempo y forma, el recurso de apelación, el cual a la fecha se encuentra en sus etapas procesales, mismo que no ha sido resuelto por la Sala Colegiada Civil y Familiar del Tribunal Superior de Justicia del Estado, por la pasividad de dicha autoridad.

Y es que en tiempos de una pandemia tan virulenta, como lo es el Covid-19, no se explica el tortuguismo de las autoridades, quieren deberían estar conscientes del peligro que corren las niñas canadienses, dado que no cuentan con atención médica privada. Si en un tiempo Nathan y Soraya protagonizaron un cuento de hadas, la codicia vendría a remper la felicidad de un matrimonio, donde quienes actualmente están pagando la factura son dos niñas canadienses, privadas de un hogar y una formación educativa. Tal vez la organización internacional Children First tenga que recorrer el camino de aquella saxofonista de Oaxaca, quien sufrió en su cuerpo un atentado con ácido. Y como su agresor y su ex pareja era un hombre con “poder”, pues sus denuncias se estrellaron con el sordo muro de la justicia kafkiana. Tuvo que elevar su clamor hasta oidos del mismo Presidente de la República, Andr{es Manuel l{opez Obrador, para que el energúmeno ex diputado fuera enjaulado como un animal peligroso para la sociedad.

Con respecto a la experiencia kafkiana de Nathan Boersma, el abogado Mariano Núñez espera que una vez que se ventile el caso en un tribunal de la Suprema Corte de Justicia de la Nación – libre de los caquiques provincianos- la honorable institución falle en favor del interés superior de la niéz, tal como lo establece la Convención de la Haya. Seguiremos informando…

Roberto Guillen

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