EL TESTAMENTO DE VELOQUIO

ROBERTO GUILLEN

Con qué delicia subversiva hemos viajado por las páginas de “El ángel exterminador en la universidad”, la obra crítica de Francisco Veloquio, quien intentó democratizar a la UANL y se estrelló con la decimonónica junta de “los once notables”, o lo que él socarronamente denomina, Los Caballeros de la Armadura Oxidada… Ja!
Bajo el sello de la editorial Erasmus, la obra presenta un acertado y punzante prólogo a cargo de Angel Sánchez Borges, quien sin miramientos nos advierte de los dueños que reparten el pastel en la supuesta universidad pública: José Antonio González, mejor conocido como “El Tigre Toño” y Réyez Tamez, cariñosamente conocido como “El Tigre Panzón”.
A un año de su partida, Veloquio se erige como un faro del pensamiento crítico. Asistimos a una obra profética donde nos advierte de un desmantelamiento de la academia universitaria, lo cual lúcidamente traduce como un desmantelamiento de la misma sociedad. De tal manera que hoy vemos la resultante: Nuevo León gobernado por un show tik tokero.
El testamento de Veloquio nos habla de una figura que se pronunciaba por la Libertad, la Imaginación, el Diálogo y la Cultura. Asistir a las páginas de Veloquio es encontrarse con la etiqueta de lo Irreductible. A continuación presentamos unos fragmentos de El ángel exterminador en la universidad:

– En aquellos tiempos el local que utilizábamos los participantes en el Consejo Estudiantil fue no solamente violentado, sino también muchos de nosotros fuimos expulsados por aspirar a democratizar la institución. Fuimos acusados de comunistas recurso típico de la derecha recalcitrante al no tener ningún tipo de argumento que sustentara nuestras inquietudes democráticas e institucionales.
– Ese hecho siempre lo registré en mi memoria como un advertencia para quienes buscábamos la transformación: académica, democrática y humanística de la escuela: es decir, la responsabilidad social de la universidad. Cuando este no era aún objetivo de la misma
– Buscábamos participar en las decisiones de la escuela porque considerábamos tener razón frente a la sinrazón y cerrazón de los administradores de la crisis. Aún pensábamos que era posible revertir la influencia del pensamiento único; no le llamábamos así todavía pero sentíamos su presencia mediante los signos de la corrupción y el porrismo. Qué fuerte desengaño para egresados, maestros y estudiantes que prevalece aún el fantasma de la organización social de la muerte en pleno siglo XXI y máxime en un espacio universitario.
– Siempre ha sido conocido que las universidades públicas del país han sido solo el botín en la lucha entre los grupos que la disputan. La Universidad Autónoma de Nuevo León no escapa a esa historia siniestra de autoritarismo, represión, oscurantismo y burocratismo, que dejó entrever una “autonomía maldita”, tejida por intereses de políticos y familiares de los mismos, aunado a la gran compañía que ha sido la corrupción en todos los rincones de nuestra alma mater.
– Como en el resto de la sociedad, ha surgido una especie de pensamiento único dominante universitario, lo que se ha traducido en la creación de esos grupos que administran muchas universidades tanto públicas como privadas desde hace mucho tiempo, con efecto de contagio, además, a otros niveles de la promoción comercial académica. La vida universitaria, que en un principio debe fomentar el diálogo, la crítica y el riesgo, se convierte en un agujero negro, estancada y conservadora. Falta política real en la universidad, mucha política verdadera, política transformadora de los discursos y condiciones sociales que limitan a los ciudadanos en sus posibilidades de crecimiento.
– Un primer acercamiento a la situación actual de la UANL, es que esta requiere de una estructura democrática en la que las autoridades sean las autoridades de los profesores y de los estudiantes y no las autoridades de una junta de gobierno, convertida hoy en una agencia de colocaciones que no deja de ser espuria y además no representa en lo más mínimo los intereses de la academia, ni de la ciencia y de las aspiraciones de la comunidad universitaria.
– Y entonces, nos convertimos en simples autómatas reproductores del estilo de sobrevivencia de los líderes que representan a las autoridades universitarias sin escrúpulos (aprendices de porros), que han controlado la universidad a base de corrupción, maniqueísmo y de control policial.
– Y no solo esto, sino también es la universidad más cara del país si comparamos el costo de trámites de documentos con otras universidades, por ejemplo, la UNAM. Así, la UANL se ha convertido en una universidad privada disfrazada de pública.