SERGIO GARCIA O LOS PLACERES DE LA INDIVIDUALIDAD

ROBERTO GUILLEN

“El teatro no solamente está empinado aquí, en Monterrey o nacionalmente, es un fenómeno mundial”, expresa Sergio García, quien ha entregado 45 años de su vida a la docencia y dirección del arte dramático.
Al llegar al espacio donde imparte clases (Escuela de teatro perteneciente a la Facultad de
Filosofía y Letras de la UANL) se encuentra dando indicaciones a sus actores y actrices, quienes con un gesto de libertad reverencial, y con el gusto de estar allí, se esfuerzan por complacer a su director.
Sergio disfruta de un Marlboro Light y nos invita a entrar en su mundo interno,cuya mirada cintila entre la búsqueda onírica, la otredad y la magia del deseo, como la síntesis de una Espiritualidad que ha sido desterrada por la estridencia de los días corrientes.

¿Qué significa para ti el teatro?
“Esto empezó por ser una forma de expresión, para convertirse después en una forma de vida. El teatro para mi, es mi respuesta a vivir; mi forma de plantearme las incógnitas que tiene la existencia e irlas resolviendo;mi forma de poner en el exterior mi mundo interior o mi mundo oscuro, porque el teatro tiene esta facultad, como cualquier otro arte, de iluminar las partes del inconsciente, y al ponerlas a fuera de ti, puedas manejarlas y compartirlas con los demás: el poner luz sobre los hechos internos y hechos sociales, y compartirlos con la comunidad”.

¿Qué tan importante puede significar la formación teatral en la vida del ser humano?
“Es muy importante…tanto para las gentes que se dedican a actuar, como abordar el arte desde la dirección, la actuación, porque puedes crear mentes más sanas, mentes más profundas, con una visión más profunda de la existencia, y al mismo tiempo con un conocimiento de la existencia más amplio. Y el arte en sí, para las comunidades, es muy importante porque el arte lo que hace es revelarte lo complejo de la existencia, poderlo convertir en un hecho de juego o de estética, y al mismo tiempo manejar…en sociedades con arte se equivocan menos que en sociedades que no tienen arte.

¿Después de 45 años…cómo llegas, cómo es tu estado de cosas actualmente?
“Fíjate que ahorita yo me siento más tranquilo.Cuando eres joven, tu ideal, como todo joven, es conquistar el mundo, pero ya después te das cuenta de que no, de que lo importante es llegar como a un estado de paz o de equilibrio interior, en lo cual, sí es muy importante lo que estas haciendo y de que tenga un significado para los otros; es entonces cuando la actividad teatral se convierte en un placer mientras lo estas haciendo, y no en el placer del éxito, porque eso es efímero y es bien engañoso; porque alguna buena campaña publicitaria te puede hacer creer que lo que hiciste , aunque sea basura, sea bueno; porque ahorita los medios manejan todo eso, pero cuando te das cuenta que tiene un significado para los demás, que ese significado lo concibes en forma inmediata, ahi ya te sientes justificado , o una especie de tranquilidad o alegría interna de que estas cumpliendo una función en el mundo”.

Las palabras de Sergio García surgen con la voz natural de un arroyo musitante . Sus respuestas no son sacerdotales ni avinagradas. Sencillamente aprendió a Gozar del quehacer teatral como un sendero de misticismo lúdico..

¿Qué se puede aprender en este fascinante mundo del teatro, a través de los actores y de los alumnos?
“Es que ahi está todo,solamente a través de ellos que tu vas ampliando tu horizonte, los jóvenes tienen la facultad, por la misma edad, de cuestionarlo todo, te obligan a mantenerte en constante cuestionamiento interno, y constantemente actualizado; entonces, mientras estas rodeado de alumnos o dando clases, estas vivo”.

¿Cuál es tu visión del teatro contemporáneo?
“Estamos en una encrucijada, en un lugar en el cual el teatro está en crisis; primero, porque el gusto del público te da… así….señales de una necesidad de huir de todo lo que es inteligencia,sensibilidad, y es parte de la época en que según los medios, y no es la fantasía, porque los especialistas lo han analizado, los medios le han cambiado toda la sensibilidad al público; y ahora la gente huye de que le plantees cosas con sentido , o cosas que le puedan hacer mover su universo; y el problema es que los medios de comunicación lo que están creando es el hombre-masa; en cambio, el teatro es un espectáculo que se dirige a tu yo personal, a tu yo individual, pero tu puedes ver a la gente vibrar, bailar y moverse juntos y al mismo ritmo, como si fueran uno solo, ves que bailan los mismos pasitos, que tiene las mismas cosas y que buscan las mismas sensaciones, es decir, que la personalidad individual se está perdiendo”.

¿Qué le espera al teatro ante este maremágnum de ofertas baratas que se le ofrece a los públicos?
“Yo pienso que el teatro tiende otra ves a lo pequeño, a la intimidad, a hablar desde adentro, porque desde afuera no hay nada que hablar, porque de todo eso se ocupa la televisión, y se ocupa el cine, se ocupa el radio…pienso que el teatro se tiene que ir hacia dentro, hablar hacia dentro del individuo para volver a rescatar esa individualidad y el placer de la individualidad, y de comunicarte la individualidad con otros seres humanos para volver a descubrirla; en cambio, la gente está buscando sensaciones fuertes e inmediatas, está buscando que la excites o que le hables de las cosas burdas y al mismo tiempo que se rian absurdamente; porque es bien curioso, ahorita se maneja mucho la comedia, pero es entre comillas; pero la comedia en sí, es el recurso del teatro para burlarse de tus propias limitaciones, y aqui la gente se burla, pensando que ellos no son tocados por el objeto de burla, en todo el teatro comercial que está ahorita, y realmente sí es,porque de lo que se está riendo es de ese yo deformado, grotesco, que tienes adentro y que no tiene grandes rasgos de espiritualidad; y entonces la gente va al teatro, se divierte y a los dos días se ha olvidado de lo que le provocó toda esa risa. Hay una frase, creo que es de Bernard Shaw: “Entre más estridente es la risa de un público, detectas la superficialidad de su espíritu”.

A diferencia de otros exponentes del teatro regiomontano, el magisterio de Sergio Garcia no se reduce a ensayar y explorar el vuelo de las estéticas y otras dramaturgias, sino que también lo anima un didáctico sentido crítico y un celo profesional por dignificar el quehacer teatral.

¿Qué autores marcaron tu formación?
“Descubrir a Dostoievski a los 20 años para mi fue una fortuna, y de Dostoievski brinqué a Albert Camus, de los existencialistas, aunque lo manejaba como una frivolidad intelectual porque te excitaban, pero no llegabas a entenderlo; y ahorita, cuando comprendo de donde surge el movimiento existencialista , pues es terrible, porque surge de la Segunda Guerra Mundial, cuando el ser humano se da cuenta que pueden morirse millones de gentes y que la naturaleza sigue haciendo que surja un árbol o que brote una flor…a la naturaleza no le importa, porque ella sigue su movimiento natural, y si los seres se aniquilan como en la Segunda Guerra Mundial, entonces el valor de la existencia se pierde; entonces el absurdo se ubica en la existencia humana en esos momentos, y de ahi surge toda esa filosofía que a nosotros no nos tocó vivir; entonces yo la veía como algo excitante intelectualmente, pero lo que estaba detrás de eso, que era la vivencia de todos esos autores, de un fenómeno en el cual el sentido de la vida estaba perdido, pues no lo alcanzaba yo a percibir, lo alcanzo a percibir ahorita…ahora los autores modernos me hablan de toda la cuestión de la soledad y de la necesidad de tratar de acabar con ella, a través de una comunicación sexual muy burda y muy grotesca; osea, es la utilización de los seres humanos en búsqueda de apagar toda esa soledad que cuando acabas de hacer el acto sexual o cuando se te va la cruda en la noche, te das cuenta que sigues igual de solo; y antes no,tenías más tiempo para que sucediera algo entre tu y el que estaba enfrente de ti”.

¿Dónde guarecerse del ruido y la estridencia imperante?
“Tienes que vivir…crear armas para sobrevivir a esta estridencia de todo; el ser humano tiene esa enorme virtud, toca fondo y empieza de nuevo a surgir. Todo esto que está pasando ahorita…va a pasar.Es una forma de existencia que tenía que darse porque la tecnología nos ha puesto en este momento crítico. Porque aparte, la gran esperanza del siglo XX fue la tecnología. Ella nos prometió la felicidad completa, pero no llegó nada, todo este ruido que estamos viviendo, es la decepción de que la tecnología no nos cubrió la forma de felicidad que nos había prometido, este ruido no es mas que el producto de todo eso , ya después tenemos que hacer algo con la tecnología, porque si tenemos la necesidad de la Espiritualidad, la tenemos que buscar de alguna forma o en otra…”

¿De la espiritualidad?
“Fijate que las tragedias , con todo lo grandilocuente para las emociones, todos los dramas que son en sí drama-tragedia, escrita por genios, siempre lograban llegar al final a una armonía, porque siempre hay un desorden, de ahi surge la tragedia. El desorden es lo que tu vas a ver en la tragedia, pero para que surga un nuevo orden. Si analizas la música contemporánea , empiezas con todo lo estridente , hay un tipo de rock, hay un tipo de música de jóvenes, está el ruido,pero en el fondo hay una especie de búsqueda de un estado de armonía. No vamos a llegar nunca a la armonía total, llega cuando se muere y se acabó; pero no todo puede ser ruido, no todo puede ser estridencia, sino que el equilibrio es esa armonía en la cual los elementos que conforman la música, el drama de una obra, se equilibran y pueden marchar en un momento, así para volver a caer otra vez en un desorden…porque así es la existencia.

AGOSTO 2002
REVISTA RONDA