TACOS DE AMOR

DAN SANTOS

Gloria y Diana trabajan en un restaurant de la colonia Mitras, en Monterrey. Gloria vive en el municipio de Cadereyta, así que sale de su casa a las 4:45 de la mañana para poder llegar, luego de tomar dos camiones, a su trabajo a las siete de la mañana; su compañera hace otro tanto, pero ella viene desde García, al otro extremo del área metropolitana. Lupita tiene un hijo, ella es profesionista, pero por ahora trabaja en una empresa, haciendo algo que no tiene mucho que ver con su carrera en un parque industrial de Apodaca; hay que trabajar para sacar adelante a su bebé. Luis es un entusiasta de las causas sociales, pero ante todo de su trabajo, sus compromisos profesionales y estar al pendiente y cuidado de su padre, quien enfrenta una condición de salud muy delicada actualmente. A y B, como las llamaremos, son mujeres trabajadoras y solidarias, han venido e invitado a sus sobrinos. Sandy es una joven universitaria, que trabaja para una empresa importante de la ciudad y está comprometida con lo social e interesada en lo político, tanto que es militante de un partido, donde ha sido dirigente juvenil. “Sandy Esotérica”, es una activista social, empresaria y promotora del respeto a las personas de la diversidad sexual, es muy conocida por haber participado en la televisión local durante un largo tiempo. Aruba es una mujer empresaria y activista por los derechos LGBT+, siempre solidaria, ha invitado a un par de amigos quienes han colaborado gustosamente. “Fergie” es también activista, da acompañamiento a personas con problemas de salud, les asesora en trámites ante las instancias de gobierno y gestiona medicamentos y apoyos diversos «tocando puertas o de plano tumbándolas», dice. Lolis es una mujer interesada en el beneficio de la comunidad, en su colonia ha sido nombrada «Juez de barrio» y ella ha acudido con gusto, acompañada de su solidario esposo. David es también un hombre muy solidario cuando de ayudar a personas vulnerables se trata; ha apoyado siempre en la medida de sus posibilidades, iniciativas en beneficio de quienes más necesitan; eso le llevó a participar activamente en política, siendo candidato hace algún tiempo, aunque desafortunadamente no tuvo éxito al competir contra los tiburones de los partidos. El padre Gabriel, es un religioso con una particular sensibilidad y ha gestionado algunos apoyos cuando le ha sido posible. María Luisa es un ejemplo de solidaridad y sensibilidad humana; ella encabeza el grupo «Unidos por los niños» y realiza diversas actividades en beneficio de los menores; es profesionista, madre y abuela. Diferentes personalidades, distintas realidades y experiencias de vida, pero todas ellas valiosas, solidarias, sensibles a la otredad. Dice el refrán que «Dios los hace y ellos se juntan» y así ha sucedido en Monterrey: Cuando Paco, Jonatan, Toño y otros amigos que ya no están decidimos reunirnos para llevar café caliente y comida, la noche del 31 de diciembre de 2016 a las personas que viven y duermen en las calles y a quienes pasan día y noche a la intemperie afuera de los hospitales, no sabíamos que el brutal choque con la realidad iba a reclamarnos más, que ya no sería posible no volver a salir, no querer cubrir más espacio, llegar a más personas, que no puedes cenar tranquilo sabiendo que muy cerca, a unas cuadras de tu casa, hay una persona que viene huyendo del hambre y la violencia, como los migrantes, o que viene de otro estado, que no trae dinero y que está al pendiente de un familiar internado en alguno de los hospitales regionales del IMSS que hay en la ciudad, por ejemplo. Así es como decidimos ir más allá, convocar a los amigos primero, en las redes sociales después, a más personas dispuestas a dos cosas: 1. Dar algo de lo que tienen a quienes lo necesitan por encontrarse en una situación crítica y, 2. Estar dispuestas a trabajar codo con codo con cualquier persona que también quiera ayudar, sin importar las diferencias, sin importar si la persona con la que haces equipo es de otra religión, de otra condición social, de otra preferencia sexual, de otra ideología política o incluso si milita en algún partido, porque para quien tiene hambre, sed o frío, no importa si quien le ofrece un pan, un vaso de agua o una cobija es homosexual, panista, perredista, usuario de drogas, trabajador sexual, evangélico católico o mormón, sino la calidad humana y el acto solidario que le permita seguir adelante y aminorar su sufrimiento. Con esa convicción y a partir de esa idea central, convertimos una actividad ocasional de amigos en Tacos de Amor, una iniciativa que nos ha llenado de satisfacciones, que nos ha dejado conocer la realidad urbana del otro Monterrey, el invisible, y nos ha permitido compartir con otros una experiencia, la de ser empáticos con otras vidas y otras realidades y hasta hacer nuevas amistades con gente desinteresada, generosa y solidaria. Tacos de Amor es una iniciativa plural, donde la diversidad de credos, opiniones, preferencias e identidad sobreviven a la tentación de desconocer, ignorar o repeler la otredad en aras de un interés superior y noble: Ayudar. Escribo esto porque quiero agradecer a quienes se han sumado y han pasado fríos y calores, han sacrificado parte de su presupuesto para ir al cine o a un antro en pan, platos, vasos o en pagar un taxi; a quienes han dejado la comodidad de sus casas o tiempos de diversión para acudir a nuestro llamado que, maravillosamente es cada vez más frecuente; a todas y todos, Gracias de corazón. A ti que me lees, te invito a conocer más de esta iniciativa y, si el tiempo te lo permite, sumarte a las acciones y convocatorias. Si deseas colaborar escríbeme o envía un inbox a la fan page de Tacos. Si la distancia o el tiempo no te lo permite, siempre serán bienvenidos los “likes», las buenas vibras y las bendiciones, que todo nos hace ser comunidad.