LA NEGLIGENCIA MATA…

POR DANIEL BUTRUILLE

 

La corrupción mata. La corrupción genera negligencias administrativas y operativas. La negligencia mata. Las negligencias administrativas y operativas provocan irresponsabilidades criminales. La irresponsabilidad mata. La irresponsabilidad resulta de juegos políticos y partidistas que son muy ajenos al bien común que es el fin último de la política. Los juegos políticos y la partidocracia matan. Pero Adrián de la Garza es candidato a su propia sucesión. Su porvenir político tiene que estar por encima de las muertes que genera la corrupción de su administración, de las negligencias y de la irresponsabilidad criminales que se generan por la ineficiencia de su administración. Alega que solamente tiene 15 inspectores para Desarrollo Urbano. ¿Cuántos asesores costosos, impuestos por el partido, soportan su administración? Por cada uno de estos asesores inútiles, podría contratar cinco inspectores responsables de vigilar las obras. Cómo alcalde tiene prioridades que le imponen la Ley y los Reglamentos municipales. Si no es capaz de estructurar un presupuesto responsable y que prefiere privilegiar los asesores que le indica el partido, si no es capaz de dar la importancia que le corresponde al respecto de las normas de construcción, entonces está en el lugar equivocado. ¿Puede pasar un político de Procurador a Alcalde? O fue un pésimo Procurador o está siendo un pésimo alcalde. ¿Es alcalde sin rodearse de los expertos en administración municipal: capaces y suficientes? ¿Por qué no tiene más inspectores de obras? ¿Le vale o prefiere no darse cuenta de lo que ocurre en las calles y desarrollos nuevos de su municipio? Monterrey acaba de vivir un episodio vergonzoso, previsible y evitable, fruto de la voracidad de los desarrolladores y de la corrupción de su administración municipal. El Gobernador la tiene fácil exigiendo que se castigue a los culpables, sean quienes sean, él que ha sido incapaz de detener la corrupción en su administración estatal, siendo al mismo tiempo un ejemplo de ineficiencia en el combate a la corrupción de su predecesor y un modelo de desvíos millonarios de recursos públicos para fines particulares bajo pretextos de Seguridad Pública. No le hallamos la cuadratura al círculo. En este fin de semana, se presentaron dos libros muy documentados para denostar la corrupción, “Qué tanto es tantito, Análisis de la Corrupción en México 2000-2018” por  Carolina Rocha y Miguel Pulido, y “¿Cómo nos arreglamos?” del ex Procurador Anticorrupción del propio Bronco, Ernesto Canales. Testimonios que son igual número de confesión de impotencia frente a un fenómeno que decidió dos elecciones, en 2015 en Nuevo León, y en 2018 en México, pero cuya solución no se visualiza por ningún lado. ¿Será México un país destinado a sucumbir bajo una corrupción sin límites? ¿Será que lo que promete AMLO predicando con el ejemplo será suficiente para erradicar el fenómeno o será que solamente encubrirá una nueva clase de corruptos? Mientras tanto, los corruptos del régimen Peña Nieto podrán disfrutar con toda tranquilidad el fruto de sus robos y saqueos. Rodrigo Medina y Emilio Gamboa podrán seguir citándose en el Hotel Ritz de Madrid con toda la tranquilidad del mundo. butruilled@hotmail.com