LA MARTILLANTE SOLEDAD DE NICOLETTA…

LA MARTILLANTE SOLEDAD DE NICOLETTA…

POR ROBERTO GUILLEN

Queridos lectores:

Anoche fui a ver la más reciente producción del Foro Arcadia, que lleva por título Autopsia a un copo de nieve, original de Luis Santillán, y que Ricardo Traviezo lleva al escenario con una exquisitez que conjuga musicalidad y teatralidad para develar los espacios sombríos donde la tiranía maternal ya no tiene tiempo para sentarse con su hija Nicoletta y cantarle una canción de cuna. Ya no tiene tiempo para un «te quiero». Entre barbitúricos y otras neurosis por estar inn,se ha disecado el cariño. Ahora todo se reduce a un perentorio ¡Porque yo lo digo!
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Balbina Sada encarna el hierro del estereotipo que es preciso marcar en la niñez que interpreta con frescura y naturalidad Ivana Pérez. Si la neurótica madre aparece como un rehen de la convencionalidad, Nicoletta busca flotar más allá de las etiquetas: añora acariciar a su mascota en casa, dormir al lado de su madre, y presumir su dulce Amistad con Julieta, la gorda del colegio. Bajo un mismo techo, el diálogo es imposible. Bajo un mismo sombrío techo, las antípodas estallan y todo se traduce en almas monologantes, que la silueta de una percusionista acompaña, sonoriza y traduce como la monologante fatalidad de la condición humana.
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Y al ver a Nicoleta hablando sola en los rincones de la casa, Nata su hermana procura invocar al Equilibrio y abrir el debate con la madre, pero ya está marcada, ella también precisa de su riguroso frasquito de pastillas:
¡Toma tu medicamento, relájate»
Una vez más aparece el fantasma de la pertinaz percusionista que nos anuncia aquella cruda verdad de Hermann Broch:
La futilidad del pétreo delirio humano…
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Al igual que Marcel Proust nos habla de su hipersensibilidad por un beso,por un beso de su madre antes de irse a dormir – en las primeras páginas de Por el camino de Swann – Nicoletta se estrella con el témpano existencial en que se ha convertido su progenitora. Nata, en la interpretación de Zelenny Ibarra, se ve animosa por discurrir. Busca salvarse con los ensueños de Nicoletta, pero la silueta de una percusionista sonoriza su extravío:
No hay salida…No hay futuro
Mejor vámonos a dormir, les reponde su hermanita
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La martillante soledad de Nicoletta le ha congelado el cariño…si ella quiere acariciar a su mascota en el living room, si ella quiere vivenciar el Cariño de su madre, ésta le contesta con el mismo olor a podrido:
Hay cosas mas importantes
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A guisa de un prematuro e inevitable epitafio, asi lloran los días de Nicoletta:
A veces me siento como un copo de nieve… si me vieran, si me escucharan…se detendrían a ver mi caída…

Roberto Guillen

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