LA MAGICA BELLEZA DEL RIO SANTA CATARINA

RAÚL A. RUBIO CANO

A 10 años de la llegada del huracán Alex, el río Santa Catarina volvió a renacer superficialmente, en una forma tal, como no se veía tal vez desde hace un siglo. Anteriormente al Alex, se decía que el Santa Catarina era un “río muerto” en su superficie, pero vivo subterráneamente. Esta es la primera realidad que habría que considerar para ir viendo cómo tratar ahora “al resucitado” que después del Alex se ha transformado en un “gran bosque urbano” y gran filtrador de aguas, prestando increíbles servicio ambientales sus humedales, los cuales al año equivalen a un valor económico de unos mil 300 millones de dólares. Este río que sale desde La Huasteca, en el municipio de Santa Catarina, hasta Cadereyta, no se le puede tratar en secciones por límites municipales, es un río vivo que demanda ser estudiado y manejado como parte de la cuenca del río San Juan, río que a su vez es integrante del bajo Río Bravo. Es decir, el Santa Catarina está dentro de un sistema hídrico y como tal, debe de ser tratado. Recordemos que hay aguas que lo nutren como es el sistema de más de 11 cañones del Parque Nacional Cumbres de Monterrey, el arroyo del Obispo, el arroyo del Capitán, las aguas subterráneas del Santa Lucía y el río La Silla, éste último es otro río que a pesar de su maltrato sigue imponiendo su realidad a la mancha urbana en el sureste de la ciudad de Monterrey, Guadalupe y Juárez, hasta conectar con el Santa Catarina. Por lo tanto, el Santa Catarina es un río vivo y que conforma un sistema hídrico dentro de la cuenca del San Juan y por ello, debe de ser tratado bajo estas dos referencias para cualquier intervención. Las opiniones de los “expertos” de El Norte el día de ayer (politóloga Brenda Sánchez, arquitecto Juan Ignacio Barragán y el biólogo Carlos Velázquez) rayan más en puntos de vista de “burócratas del medio ambiente” que se guían por las observaciones superficiales de la vida del río, y los interese económicos imperantes para favorecer el “agandalle” de los terrenos del Santa Catarina; en sí, para favorecer las mezquindades de los Zares Inmobiliarios locales, que el de guardar una opinión docta sobre la vida real del Santa Catarina; es decir, antes de “meter machete” a la flora de ese pulmón urbano (como parece ser la negra intención que se persigue con los recientes reportajes de El Norte) para justificar la feroz urbanización del plan del río del Santa Catrina, ad hoc, a los interese de poderosos capitales inmobiliarios, habría que sacar a la palestra, la consulta y el debate público con verdaderos expertos en materia hidrogeológica, que conozcan científica y tecnológicamente del tema y no las opiniones de “expertos” en la burocracia ambiental local, que terminan siendo asesores de los grandes capitales inmobiliarios y el periódico El Norte, con sus reportajes en el tema, viene siendo un vocero –hoy velado- de las negras intenciones de los feroces Zares Inmobiliarios, queriéndonos vender la idea de que lo digan las primeras planas de “Nacionales” o “Locales” de los Norteños, es la verdad y nada más que la verdad, de lo que hay qué hacer con este “ser vivo” que es hoy el Santa Catarina. En ningún momento, estamos diciendo que no se tenga que intervenir para coadyuvar a la reproducción natural de ese “gran pulmón urbano”, porque de hecho, por más que se diga que algunos funcionarios y doña Sociedad Civil han impedido la intervención en ese río de la maldad de los Zares Inmobiliarios después del Alex, la realidad es que los abastos de agua del arroyo del Obispo, Capitán, más de 2M3/seg de agua del río Santa Lucía por las obras de la Línea 3 del Metro, durante dos años y medio y, el mismo río La Silla, son los “motores de vida” que han impulsado zonas de tupida flora y abundante fauna en el Santa Catarina; por lo tanto ¡Sí se ha intervenido sobre el río desde nuestra urbe! Pero, estas intervenciones fueron y siguen siendo a la fecha, por las dinámicas urbanas que hemos vivido y no por un “Plan de Manejo”, sobre una “Declaratoria” que proteja este río. El gobernador Natividad González Parás, determinó al Santa Catarina, “Área Natural Protegida”, para que conjuntamente se embelleciera sus márgenes con artísticas estructuras, jardines y vito pista, y así encuadrar los muy diversos negocios que en el plan del río se desarrollaron y la vialidad en avenidas paralelas al mismo, todo antes del Alex; después, se olvidaron de esa Declaratoria y hasta cargaron los Medina con las tierras del plan del río y se vendieron a empresas como KIA en Apodaca, para base de sus edificaciones. No cabe duda, los Medinas hicieron negocio hasta con las piedras del Santa Catarina. En fin, basta sólo señalar que si en 10 años la Naturaleza nos brindó un “bosque urbano” que nos da con sus humedales, más de mil 300 millones de dólares al año de servicios ambientales, tal vez, con la ayuda de verdaderos expertos en Hidrogeología, Permacultura y con ética profesional –mucha ética-, ese “bosque urbano” se hubiera construido en menos tiempo con acciones de Regeneración de ecosistemas y hoy, no estaríamos permitiendo que la ignorancia científica y tecnológica en el respeto y salvaguarda ambiental, genere que unos cuantos sinvergüenzas, se impongan mediáticamente para crear el ambiente cognoscitivo en los diferentes auditorios y vayan impulsando el clima para agandallarse buena parte de ese “bosque urbano” que es de todos, argumentando entre otras cosas, que “hay especies que no son nativas del sitio”, que “sí llega otro huracán se formarán represas y destruirán colonias y municipios” y demás sandeces, propias de coros griegos que en realidad son títeres de Zares Inmobiliarios y que no entienden, ni les interesa entender, lo que es el Bien Común del Pueblo y el respeto a la Madre Naturaleza ¡Órale! raurubio@gmail.com