LA HISTORIA DE PLÁCIDO

ROBERTO GUILLEN
@Periodistta
Con los días del confinamiento ha llegado a este periodista la bella historia de Plácido, un chavito oriundo de Matlapa, un pueblito enclavado en la Huasteca Potosina, desde donde su madre tuvo que emigrar a Monterrey, en busca de un porvenir para su hijo. Y la buena estrella de Plácido quiso que su destino permaneciera cobijado bajo un manto de amor y solidaridad, que en plena pandemia, la Señora para quien trabaja su madre, se encarga de vigilar que cumpla con sus tareas escolares. Hablamos de una Madam Humanista que rompe con los convencionalismos propios de todas aquellas que suelen lamentarse cuando no esta “la chacha” en casa.¿Entonces qué es la Familia?, tal es la interrogante que nos formulamos cuando vemos que la Señora de la casa ha descubierto que placidito ya está recibiendo sus clases de segundo grado, pero al observar un retraso en su aprendizaje de primer grado, emite su preocupación en busca de algún funcionario de la Secretaría de Educación que le pudiera brindar una didáctica para posibilitar el aprendizaje de placidito, que todavía batalla con lo más básico de la lectura que se supone ya debió haber superado. Y ahí está Madam de la Misericordia deletreando con el hijo de Matlapa que el tiempo pasa y tiene que aprovechar las oportunidades de la vida para brindarle a su madre orgullo y satisfacción.Hablamos de un cariño tan fuera de serie que la madre de Plácido- que no sabe leer ni escribir- en un arrebato de felicidad abraza con todo su ser a Madam Humanista y le extiende lo que hace bello a todo ser humano: La Gratitud