ENTRE LOS OJOS DE AGUA DE SANTA LUCIA Y LOS DESIERTOS DE LA CONDICION HUMANA

ROBERTO GUILLEN
Ahhhh…si para George Steiner el poema que leemos va creciendo y floreciendo en nuestro interior,hasta frisar con el milagro de una transfiguración, no cabe duda que también somos constituidos por los aromas, texturas y manjares de la buena mesa, como lo es la experiencia culinaria del Grill Plaza, donde la delicia de una empanada argentina es el preámbulo para incursionar en el tour de una cocina sazonada por una exquisitez no pretenciosa, una intimista exquisitez que se torna superlativa cuando la conversación gira en torno a esa riqueza ancestral que llaman Los Ojos de Agua de Santa Lucía: ¿y qué uso se le está dando a esa agua? Pregunta el abogado y ambientalista Mariano Núñez, en pleno día mundial de la lucha contra la desertificación. Pues que pena que la potencia de nuestros recursos naturales sean devorados por el hoyo negro de las siniestras refresqueras que han plagado a la nación con la peste de la diabetes, mordisqueando con severidad el presupuesto del IMSS para atender a la otra pandemia, que siempre ha estado ahi, pero que no causa tanta alharaca como la Covid 19: La calamitosa diabetes.
Tenemos Agua…para convertirla en veneno.
Tenemos Agua…pero hay prisa por el “bisnes”
Tenemos Agua…pero la han embotellado para la Diabetes

Que delicia, en el Grill Plaza no podía faltar mi cerveza bohemia. Y sin pedirlo, como si me hubieran leído la mente con esa pistolilla de sensores con que te registran la temperatura, me han traído mi copa cervecera, tal como se debe tomar la cerveza. Como platillo fuerte nos han traído unas jugosas costillitas que te provocan decir: esto es para Celebrar la vida a prueba de pandemias y otros montajes de la balzaquiana comedia humana: ahora todos andamos en tapabocas, como el taparrabos de una clínica dominación.Me gusta el toque, el estilo, la parsimonia, con que el equipo de meseros se aproximan a la mesa: están tocados para ensayar el ritual de servir la buena mesa.El hechizo del Grill Plaza me traslada con algunos escenarios de Luis Buñuel, pero sobre todo con aquel bello filme francés, El Banquete de Babette.
Y la voz del abogado Mariano Núñez se erige como el regiomontano Juan el Bautista que va por el desierto industrial de los onagros, decantando la belleza y la riqueza de aquello que llaman Los Ojos de Agua de Santa Lucia…