EL FANTASMA DE BEETHOVEN…

EL FANTASMA DE BEETHOVEN…

POR ROBERTO GUILLEN

Queridos lectores:

Que buen banquete  dramático-visual-auditivo nos ofrece Raúl Mario Sampayo Climaco (Mario Clio) al encarnar los días arrebatados de la Grandeza Beethoven. Qué Amor por la Música y qué Amor por Ludwig Van Beethoven, ese demiurgo que hace 199 años se trepó a la cima de la genialidad, mientras lagrimeaba en el calabozo de su soledad por no haber cargado en sus brazos a un chavito de su carne y sangre…Aggghh…

Así aullaba su Destino: Dios mio, por qué me tienes encerrado en este sitio
***
Mis respetos para Angel Hinojosa por el trazo de los cuadros escénicos. Mis respetos para Luis Cantú, que abre el Foro Arcadia para celebrar al gran Demiurgo que envuelto en una nube de humo nos produjo un levantón espiritual con unos fragmentos de la Quinta Sinfonía. Pero más allá de Angel, de Mario Clio, de Luis y del mismo Foro Arcadia, es el Teatro per sé rindiendo tributo a una manifestación artística que le es inherente…de reconocer a la Música como la Belleza de lo Absoluto.
***
Cuenta la historia que cuando el Mozart lo vio, de volón se dio tinta que estaba ante el niño mimado de la Diosa Euterpe. De miniatura, pequeñitos, quedaron el Haydn y el Salieri. Pero el demiurgo de las armonías nunca pudo preñar una hembra. En las mazmorras de su soledad nunca hubo perfume de Gardenia. Mas bien lo acompañaban las partituras de su Grandeza, como pétalos disecados de un cariño que nunca pudo prodigar…pero al Piano lo sacudía una fuerza sublime, era poseído por una demoníaca electricidad que lo transfiguraba en el mismo Alfabeto de la Armonías…

***

Así le hablaba a su Piano:
Eres mi fiel sabueso…porque tu no eres un espejismo
***
Señor Hinojosa, me quedó con esa escena sublime donde lo retrata en el desierto de su cama de piedra, envuelto en su misma condena de sábanas plomizas, mientras así le escupe a la mediocridad del Mundo:
¡No estoy sordo!
¡No estoy sordo!
¡No estoy sordo!
***
Cuenta la historia que el ogro irreverente solo tuvo bagatelas y desprecio para los delicados…pero voraces, figurines que dominaban los tronos de su tiempo..sí, cuenta la Historia que el mismo Napoleón le envió unos generales para que se alistara, porque al emperador se le antojaba refinarse con la Grandeza de Ludwig Van Beethoven. Y cuando vieron al genio en sus harapos, le advirtieron que no podría presentarse así,que de inmediato le mandarían un sastre para que estuviera presentable, glamuroso. Pues cuenta la historia que apenas se largaron los petimetres de Napoleón, el Genio agarró sus triques y se largó de la Ciudad…
***
Invisible
Inasible
Intocable…
Así nos interroga la Grandeza desde la mazmorra nebulosa de su Soledad:
Entonces…qué es la sordera?

 

 

Roberto Guillen

Entradas relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Read also x