DAGER: EL TALISMAN DE LA FELICIDAD

ROBERTO GUILLEN
La nobleza y la belleza de un caballo pura sangre, como la espiritual columna vertebral de una familia, cuyos padres deciden componer el nombre del equino con las primeras letras de sus hijos David y Gerardo: DAGER. Ya nada volvió a ser igual. La familia encontró en el bello cuaco el talismán de la Felicidad.El Dager como un manantial de dicha y aprendizaje. El Dager como un bello regalo para recorrer las primaveras de la vida…hasta que una trágica fractura “nos obligó a dormirlo”, expresa su dueño, el ganadero Gerardo Jiménez Cantú. Qué manera de aquilatar a su caballo. Vean con que palabras lo despide: Los restos de mi Dager yacen al pie de dos encinas rojas (Quercus Ilex), en lo que fue el Cortijo Santa Elena. Ahora, en el jardín del rancho dos Arroyos conservo su busto de cantera. Y al pie, una placa de bronce en donde se lee: Tu cuerpo retornó a la madre tierra, pero tu espíritu galopa indómito en el cielo.
Estas fueron las palabras que su esposa María Luisa le dedicó a Dager:

Tu dolor es mi dolor

La distancia en el tiempo confunde las imágenes
que han quedado de lo que hemos vivido junto a ti.
Sin embargo, recién destetado,
o casi dos años, lo mismo da.
La imagen de aquel hermoso potro vivirá
mientras mi mente esté.
Y,¿quién dice que después de que haya abandonado
este mundo no seguirá?

Puedo recrear en mi mente ,
verlo desde potrillo hasta potro,
y a todo un garañón.

Su nobleza es de resaltar:
¿Quieres un caballo charro?
El Dager puede.
¡Que ahora salte!
El Dager saltó.
Hacia su mejor esfuerzo en todo lo que se le pedía.

¡Al desfile! Y su tranquilidad, porte y elegancia eran de llamar la atención.

¡Que a pasear a Paula!
Pues también, su nobleza lo guiaba.

Y ni un solo “extraño” le hacía a la niña.
Sobre todo, cuando tú la dormías arriba del caballo.
O desfilaste con ella de bebé,
aquel 16 de septiembre de 1992.

También recuerdo aquellos “juegos”,
cuando a Evelyn mordió,
y todas las veces que para ser acariciado
se arrimaba a la puerta de su caballeriza,
cuando le llamaba “Dager bonito”.

Dager representa una ilusión hecha realidad.
Tener un hermoso caballo, de sangre pura,
bien conformado, diferente en color.
Noble, bien educado.
En fin: ¿qué más puedo decir?
Representa también una época de alegría,
unión y felicidad de la familia.
Y de logro de esfuerzos.

Hoy en este muy penoso trance de tu accidente, mi
querido Dager,
la unión es manifiesta,
y el trabajo en equipo,
y el apoyo de los hijos con su ayuda,
para hacerte menos doloroso este momento.
Sin embargo, pese a todos los esfuerzos,
la ciencia no te puede ayudar,
y el médico tendrá que hacerte dormir dulcemente en
unos minutos más.

Tu energía se transmutará en algo
pero no sé explicar.
Regresarás a la tierra,
de la cual saliste y de la cual te alimentaste .
Pero, y tu nobleza…
¿A dónde irá?
Acabo de leer,
que aveces el amor de los ángeles
se manifiesta en algún animal;
entonces prefiero pensar, si así es,
que tú, Dager, no nos abandonas,
sino que permanecerás en nosotros todo el tiempo.
Sin necesidad de acudir a tu caballeriza.

Tú, Gerardo, puedes recordar en todo tu ser
haber galopado en su lomo;
haber sentido su sudor en tu piel,
su respirar con tu respirar,
su respuesta a tus más leves indicaciones.
¿Quién guiaba a quién?

Ahora,cada vez que lo quieras sentir cerca,
no tienes más que tensar tus piernas y ahi estará.
Dager no se va; está más cercas que nunca.
Pues está dentro de ti,
y de todos los que lo queremos.
Y que compartimos su vida
Dager permanece en nuestros recuerdos.

Las despedidas son tristes,
pero él te saludó hoy, 17 de octubre de 1999,
con un relincho cuando llegaste para decirle adiós
Y se levantó cuando te alejabas.
¿Qué más se puede pedir de un noble cuaco?
¡DE UN GRAN CUACO!

MARIA LUISA

Fragmento del libro Etopeya de un Ganadero
Autor: Gerardo Jiménez Cantú